Se sitúa en la carretera hacia Etiopía, a 120 kilómetros de la capital. Este lugar fue una vez punto de partida de varias
expediciones al oeste, al Lago Abhé, un inverosímil sitio de reunión de los flamencos rosados en medio del poco hospitalario
desierto.
Lo mejor es ver la zona en una excursión de un día desde Yibuti capital, aunque existen alojamientos básicos si se desea.
La ruta de Ali Sabieh se bifurca de ésta a los 80 kilómetros, por lo que hay que estar pendiente de ello tanto al ir por
ella, como al volver. No hay autobuses entre las dos ciudades.
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