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Bujará conquista al viajero por su especial encanto. Situada en el tramo central de Uzbekistán, antes de que comiencen
las inhóspitas tierras de los desiertos, Bujará era una de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda.
De Bujará no se conoce con exactitud la época de su fundación, pero, al igual que Jiva, celebró en el año 1997 su 2500 aniversario.
En el siglo VI d.C. tomó el nombre sogdiano de Numidllkat, y ya entre los siglos VII-VIII se llamó Pujó, Bujó y Bugué así
es como ha pasado transcrita a las fuentes chinas de la época.
Bujará es una ciudad que maravilla por el número de sus monumentos que conviven con sus habitantes en una increíble simbiosis,
creando un ambiente que envuelve al visitante en esta ciudad museo. Desde su temprana arquitectura de los siglos X-XII hasta
las más modernas construcciones del siglo XVIII se encuentran lugares que sin estar cubiertos por la fama de los de Samarcanda
atraen la atención por su valor de conjunto. Tanto los monumentos de la ciudad como los que se encuentran en las afueras como
el Palacio de Verano de los últimos emires Mají-jossá o la Necrópolis Chor-Bakr donde el silencio y la amplitud de espacio
transmiten una inefable serenidad, así como la acogedora Plaza de la Liabi-Jauz donde los atardeceres se acompañan con té
y descanso, convierten a esta ciudad en un magnifico rincón del planeta para no olvidar jamás.
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atedrales, iglesias y monasterios
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dificios y plazas historicas
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onumentos
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