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Tanzania está compuesta por más de 120 grupos étnicos conformando un mosaico de lo más variado. De estos grupos el más numeroso
es el sukuma, representando cerca del 13 de la población total. El resto de las tribus no supera el 5. Los habitantes del
país que no son africanos significan únicamente el 1 y se dividen en europeos, paquistaníes, indios y árabes. Sin embargo
estos grupos minoritarios se hacen notar en el panorama racial tanzano ya que suelen ocupar puestos administrativos o en el
comercio participando activamente en la sociedad y poniendo su nota de color y exotismo en el país.
El pueblo tanzano es amable, simpático, orgulloso, receptivo y atento. Si usted los trata correctamente no tendrá ningún problema
con ellos, todo lo contrario, descubrirá que son un pueblo comunicativo, deseoso de comprender costumbres ajenas a las suyas
y de compartir su alegría y sus conocimientos.
La familia tanzana está muy unida. Los niños son una parte muy importante de ella, quizá porque muy pocos consiguen sobrevivir.
Se ven muchas mujeres con velo ya que la religión mayoritaria en el país es el Islam. Los ancianos son venerados, sobre todo
en los asentamientos tribales, ya que ellos representan la sabiduría. Son pueblos amantes de la libertad, quizá, porque la
respiran desde su nacimiento en la naturaleza que les rodea. Respetan profundamente a los animales y el ciclo vital de los
mismos.
La esperanza de vida es muy baja en Tanzania. El promedio de espectativas de vida de los hombres es de 48 años y de las mujeres
de 54. La mortalidad infantil es muy alta. Lo cierto es que en Tanzania hay un serio problema de desnutrición que actualmente
se intenta combatir seriamente por parte de instituciones públicas. Además, el gobierno tanzano ha realizado un importante
esfuerzo, desde finales de la década de los años 60, consiguiendo que un 85 de la población se alfabetizara; también se ha
realizado este esfuerzo en sanidad y actualmente funciona una red estatal de servicios médicos que incluye hospitales y dispensarios
que realizan una buena labor preventiva gracias a la cual se ha producido un gran avance para combatir enfermedades como la
malaria, la enfermedad del sueño y la esquistosomiasis.
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