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Sri Lanka

 
eografía
 

Sri Lanka, la antigua Ceilán, es una hermosa isla nacida durante la era mesozoica, bañada por el Océano Indico en una especie de quietud ancestral. Está situada al sureste de la península de la India, de la que está separada por el Canal de Palk, de 35 kilómetros de longitud, lo que ha llevado prácticamente de la mano la cultura de los dos países.

Se trata de una isla de un tamaño ideal: lo suficientemente grande para encontrar entretenimiento al recorrerla, pero a la vez pequeña para no agobiar al visitante que, sin muchos esfuerzos, tendrá la oportunidad de ver prácticamente todo. Con una extensión de 65.610 kilómetros cuadrados, es difícil creer que contenga un paisaje tan variado y que de unos kilómetros a otros aparezca un escenario nuevo, completamente distinto al anterior. Cuenta con cuatro zonas diferenciadas: al norte las llanuras, al este colinas, al suroeste sierra y en el centro las montañas.

Como accidentes geográficos destacan la Península de Jaffna, ubicada sobre arrecifes de coral, en el norte, donde también se encuentra el Point Pedro, uno de los puertos más importantes del país; la península de Kalpitiya que se extiende como una lengüeta sobre el oeste de la isla; por último, la Isla de Mannar que es la principal del grupo de islas de menor tamaño y arrecifes coralinos que existen frente a la costa noroeste de Sri Lanka.

La cordillera del centro, impactante por su belleza que contrasta con las costas y llanuras, cuenta con célebres montañas, siendo las más elevadas la de Pidurutalagala con 2.524 metros de altura, el Krigalpotta de 2.395 metros el Totupola con 2.357 y el de Adán de 2.244 metros, conocido en la isla con el nombre de Sri Pada. Picos de menor tamaño, aunque no de menor belleza, ofrecen un paisaje incomparable y un reto para los aventureros a lo largo y ancho de toda la isla.

Si las montañas y las costas son atractivas, los ríos, en un total de 103, se convierten en un encanto añadido del lugar, siendo el más importante por su caudal el Makaweli Ganga. Esta abundancia fluvial, sumada a las montañas y a los parajes bajos de las costas da lugar al maravilloso espectáculo de las cascadas naturales, que también son variadas y un sello distintivo de la isla; destacan, entre muchas, la de Bambarakanda, Kurundu Oya, Diyaluma, Laxapana, Ratna Ella, Dunhinda y Ravana Ella.