Es la puerta de entrada a la Península de Samaná y se trata de un pueblo de aspecto melancólico. En su pasado más reciente
fue uno de los principales centros de influencia británica, ya que era la estación terminal del ferrocarril que construyó
el escocés Baird y que enlazaba las ciudades de La Vega y San Francisco de Macorís con la Bahía de Samaná. De aquel esplendor
han sobrevivido numerosas viviendas de estilo victoriano, con preciosas fachadas de madera. Por otro lado, hay que decir que
Sánchez es famoso por sus mariscos, que se venden a precios muy ventajosos.
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