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En Malasia se celebran numerosas festividades, puesto que cada una de sus diferentes comunidades raciales cuenta con sus propias
costumbres, tradiciones y fiestas. El mayor evento del año es el Hari Raya Puasa, que pone fin al mes del ayuno, el Ramadán.
El día comienza con una visita al cementerio, seguida de otra a la mezquita para dar gracias mediante ruegos y súplicas. Los
niños visten sus mejores trajes y los musulmanes malayos mantienen la casa abierta para que entren los amigos y familias creyentes
a los que se les sirve, durante todo el día, con una gran variedad de platos. Los turistas son bienvenidos al Sari Perdana,
residencia del primer ministro, que se encuentra abierta durante la celebración de esta fiesta.
Otra fiesta importante es el Año Nuevo Chino, en el que se produce un intercambio de regalos, se visitan templos y también
se mantiene la casa abierta a parientes y amigos. Los niños esperan con gran ilusión la llegada de este día para recibir el
"ang-pow", un regalo consistente en dinero o en pequeños brillantes rojos. La fiesta se ameniza con fuegos artificiales y
bailes de leones, acompañados por enormes dragones, sin olvidar el retumbar de los gongs.
La comunidad india celebra el Deepavali o Festival de las Luces, decorando sus casas con velas y lámparas de aceite, de acuerdo
a las creencia de que el dios de la salud solamente protege las casas bien iluminadas. Al igual que en el resto de las festividades,
los hindúes mantienen sus casas abiertas a parientes y amigos.
La Navidad en Malasia se celebra de forma muy especial. Aparte del usual día de acción de gracias y de cantar villancicos,
los malayos la festejan manteniendo su casa abierta todos los conocidos. Una semana antes, los habitantes recorren las calles
en busca de piezas y artículos para la decoración de la vivienda. Mantener la casa abiertas, a la familia y a los amigos,
es común a todas las fiestas, un buen testimonio que nos dice de la buena convivencia de las diferentes razas que comparten
la alegría de las ocasiones especiales.
No hay que dejar de nombrar el Festival Chino de Pasteles de la Luna, que se celebra a mediados de otoño, el día de luna llena
en el octavo mes. Según la tradición, la luna está habitada por una liebre o un conejo que prepara el dios de la inmortalidad,
y por eso es costumbre preparar una merienda en la que se ofrecen pasteles a la luna, a Yue Bing.
El Día Anual de la Ciudad, que suele celebrarse en los primeros días de febrero, está marcado por la conmemoración del reconocimiento
de Kuala Lumpur como la ciudad más importante del país. Las festividades se centran, en su mayoría, en el Taman Tasik Perdana
y en Taman Titiwangsa, que son escena de competiciones de pesca y de numerosos deportes acuáticos. De igual forma tienen lugar
actividades al aire libre, procesiones, regatas de barcos e innumerables carreras y marchas que se organizan para festejar
este evento.
El Día Merdeka, el 31 de agosto, es la celebración anual de la independencia. En Kuala Lumpur se festeja en el Detaran Merdeka,
situado frente el Club Royal Selangor, un lugar histórico por ser el sitio en el que declaró la independencia el primer ministro
de la Federación Malaya. La gente salta a las calles para no perderse los coloridos desfiles y vivos espectáculos que se llevan
a cabo en toda la ciudad.
La Fiesta de Malasia tiene lugar a lo largo de todo septiembre, transformando a Kuala Lumpur en una feria de luces. Durante
dos semanas, los grandes hoteles y los centros comerciales se unen para potenciar la cultura, la gastronomía y las artes manuales
de los diversos estados malayos. En la capital podrá disfrutar de todo ello.
Otras fiestas de gran interés son el Festival Hindú Dethaipusa y las relacionadas con las cosechas en Sabah y Sarawak.
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