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Laos tiene 5.117.000 millones de habitantes, sobre una superficie que supone la mitad de la España peninsular. La mayor parte
de los habitantes se concentra en los valles ubicados a lo largo del río Mekong. El 80 de la gente vive en el campo y cultiva
arroz. Los campesinos de las llanuras recogen hasta tres cosechas anuales de arroz, lo que permite que el país prospere a
pesar de su aislamiento. Las ciudades son tranquilas, sin problemas de congestión y subdesarrollo. Sus habitantes son generosos
con los extranjeros.
En Laos existen más de sesenta pueblos distintos, que viven de la agricultura y de la explotación forestal. La selva garantiza
la preservación de sus culturas. Existen diversas etnias que conviven en el territorio. La principal de ellas es la lao que
constituye un 48 de la población y que ocupa las zonas más fértiles. Los khas conforman el 25 y ya en menores proporciones
se encuentran los tais, los birmanos y otras minorías que habitan en las mesetas y las montañas. La tribu de alak, vive en
torno al altiplano de Bolovens. Una fértil región donde viven doce grupos étnicos austro-indonesios, de rasgos faciales muy
diferentes a los laosianos.
La mayoría de la población es budista, con una minoría de creyentes de las religiones musulmana y católica. El wat es un punto
importante de comunicación para la comunidad, a la vez lugar de culto y escuela. Un doble muro lo separa del mundo exterior.
Entre uno y otro están los dormitorios de los monjes, la escuela y un pequeño pabellón abierto donde hay una campana o un
enorme tambor, que sirven para llamar a la oración o avisar de los peligros, e incluso para espantar a los malos espíritus.
En el interior está el sim, donde se hacen los rezos y las ceremonias. Una imagen de Buda preside el interior. En el patio
interior están las estupas en forma de campana. En ellas se guardan las reliquias o cenizas de reyes y monjes.
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