Con la impresionante cordillera de Kirguis Altau dominando sobre ella con sus cumbres de 4.800 metros siempre nevadas,
Bishkek es una agradable y hospitalaria ciudad de amplias avenidas y razas mezcladas, pues sólo el 30 de la población es kirguís.
Bishkek es una ciudad moderna y es difícil encontrar algo anterior a la II Mundial en su paisaje urbanístico, eso sí, lleno
de árboles y zonas verdes. Es un buen punto de arranque para posteriores excursiones al lago Issyk-kul o a la frontera China
por el paso de Torugart.
Aparte de una intensa vida cultural excelentes y económicos conciertos y representaciones teatrales y de ópera, Bishkek
ofrece algunos edificios interesantes y museos de calidad.
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