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El poema oriental
Si hay algo que pueda definir a Japón es, quizá, un "breve" poema de Haiku (Haikai), esa composición poética que consta tan
sólo de 17 sílabas repartidas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Poemas breves, fugaces, pequeños y delicados.
En Japón la grandeza se encuentra en la extrema meticulosidad y en las cosas sencillas. En las miniaturas y en la simplicidad
de las formas. Son estos los elementos que mejor definen el esplendor de Japón.
Pero la simplicidad no sólo es propiedad de la literatura, sino que es la norma y el esquema que rige la vida de los japoneses.
Meticulosidad y simplicidad que se percibe en la "ceremonia del té", el delicado rito que invita a la paz y a la serenidad;
en el cuidadoso y exquisito trabajo de los bonsais; en la belleza de los jardines de piedra, roca y arena, todo ello dispuesto
de tal forma que no puedan verse las aristas desde todos los ángulos; o en el Ikebana, arreglo floral que respeta la estructura
triangular que representa el cielo, el hombre y la tierra. Y es que en Japón cualquier gesto se convierte en ceremonia, en
rito y en minuciosidad. Una simplicidad que envuelve todo, fruto de las enseñanzas de la filosofía Zen que invitan a la contemplación
de lo pequeño y a descubrir la belleza en lo simple, tan sólo para transmitir el mensaje de que la existencia está llena de
misterios y de que, aún la cosa más menuda e insignificante, expresa la realidad última.
Japón es un país que hechiza, que cautiva, que hace perder los sentidos y que invita a realizar un culto a lo efímero, a la
búsqueda de la paz interior y a la conquista de la belleza.
Japón es una tierra en donde, además de los miles de templos budistas y santuarios sintoístas, la misma naturaleza improvisa
una frugal composición de colores, aromas y sonidos que se combinan de tal forma, para crear el más bello poema de Oriente.
Japón es, un viaje al más allá, un viaje a lo indescriptible.
ALOJAMIENTO
A diferencia de muchos otros países, Japón ofrece diversas alternativas en cuanto al estilo y tipo de alojamiento. Además
de los numerosos hoteles de estilo occidental, desde los más modernos hasta los más modestos, existen hoteles para viajeros
o "bussines hotel" pensados para los hombres de negocios. Se trata de lugares en los que se han suprimido los lujos, sin renunciar
a la comodidad, para ofrecer buenos precios. Otra alternativa son los Albergues de Juventud Youth Hostels, para los que es
necesario ser miembro de la Federación Internacional de Albergues de la Juventud.
Hoteles y Albergues
En todas las ciudades importantes y en todos los centros turísticos de Japón hay hoteles de varias categorías. Muchos de estos
hoteles pertenecen a la Asociación de Hoteles de Japón, lo que garantiza un excelente servicio y modernas instalaciones: calefacción
central, aire acondicionado, etc.
Los hoteles de viajeros, una modalidad de alojamiento reciente, son prácticos y baratos, pero disponen de todo lo estrictamente
necesario para pasar una noche. Casi todas las habitaciones son de una cama y están ubicados en lugares céntricos, cerca de
las estaciones de metro o ferrocarril.
Para los mochileros existen 75 albergues juveniles públicos y 420 de carácter privado. Aunque hay que ser socio de la Federación
no existe límite de edad.
Ryokan
Sin embargo, todos los viajeros, al menos por una noche, deberían disfrutar de las típicas posadas japonesas llamadas ryokan.
Hospedarse en ellas constituye un viaje al pasado y al mismo centro del estilo de vida del Japón más tradicional.
La mayoría de los ryokan están construidos en madera, de una o dos plantas, con no más de 30 habitaciones, todas ellas con
vistas a preciosos jardines. El trato es esmerado y personalizado y en el momento de llegada el huésped es recibido por mujeres
vestidas con kimono que invitan a descalzarse. Después de atravesar los pasillos de madera muestran la habitación de puertas
corredizas en un ambiente austero, casi desprovistas de mobiliario, con tan sólo una mesa baja, cojines y el detalle de un
arreglo floral. Es el momento para comenzar la aventura, ya que al correr las mamparas de papel de arroz, se descubren los
bellos espacios verdes en donde se concentra toda la belleza. Pero no todo se reduce al ambiente de paz y de tranquilidad
ya que, después del sosiego, se disfrutará del baño típico japonés donde proporcionan un yukata, que no es otra cosa que un
kimono ligero. Al volver a la habitación, el huésped se encontrará con la cena servida, consistente en los platos más tradicionales,
sin olvidar el típico sake. Después de todo esto, se prepara la cama, un suave y cómodo futón que se deposita sobre el tatami.
Por la mañana, el aroma del desayuno despertará a los huéspedes.
Minshuku y Shukubo
Además de los ryokan, existen otras propuestas de alojamiento que, aunque menos tradicionales, son otra buena alternativa.
El Minshuku es un alojamiento en una familia japonesa que incluye dos comidas, mientras que la modalidad Shukubo, consiste
en alojarse en algún templo budista, generalmente con habitaciones al estilo ryokan.
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