Aqaba constituye un pequeño pueblito de pescadores sobre el Mar Rojo al sur de Rum. En este lugar el desierto se transforma
en un balneario cálido y soleado bordeado de palmeras y montañas que van cambiando de color al paso de las horas y rebosa
de hermosura refrescado por la brisa del norte envuelto plácidamente en las aguas del Golfo de Aqaba. El lugar perfecto para
terminar el viaje por este excitante país y relajarse para recordarlo todo.
Por su estratégica posición fue punto de unión de las rutas de Asia, Africa y Europa, lo que le ha dotado de una rica historia.
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