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Historia
El descubrimiento de América en 1492 permitió que los europeos vieran la posibilidad de comenzar una nueva vida en un territorio
virgen y absolutamente inexplorado. Mientras que la conquista de América del Sur fue capitaneada por nobles que reprodujeron
el sistema clasista existente en las metrópolis, y cuyo fin primordial era volver a ella con una gran fortuna personal, América
del Norte supuso una nueva oportunidad para personas de toda condición, sobre todo aquellos considerados como desgraciados
en su país de origen y que no podían volver. Es por eso que consideraron desde un principio este territorio como su nuevo
lugar de residencia.
Colonización Europea e Independencia
Los primeros conquistadores de América del Norte llegaron en el siglo XVI. Las tribus indias, únicos habitantes hasta ese
momento, vieron aparecer paulatinamente españoles en Florida y California, franceses desde el Golfo de México hasta los Grandes
Lagos, holandeses en el Valle del Hudson, e ingleses por todas partes, siendo estos últimos los vencedores de esta carrera
por ocupar nuevas tierras. En 1607 se crea en Virginia la primera colonia británica expandiéndose rápidamente al resto del
territorio. Este tipo de organización en colonias favoreció la creación de las bases de una nueva economía que con el paso
de los años fue floreciendo hasta ser tan importante que, las relaciones con Gran Bretaña, más que favorecerlos, les perjudicaban.
Los habitantes de las 13 colonias se sentían independientes y la subida de las tasas y las nuevas restricciones económicas
que Gran Bretaña intentó imponerles tras la guerra franco-inglesa concluida en 1763, no hicieron más que empeorar la situación.
El problema fue madurando y en 1774 los colonos se reunieron en el Congreso de Filadelfia para afirmar su poder exclusivo
para llevar los asuntos de las colonias. Esta decisión provocó los primeros conflictos armados entre ingleses y norteamericanos
siendo nombrado Washington como comandante del ejército colonial. Dos años después y tras la batalla de Bunker Hill y la Ocupación
de Boston, el Congreso, conformado por representantes de las 13 colonias, adopta el 4 de julio de 1776 la Declaración de Independencia.
Siete años tuvieron que pasar para que el Reino Unido decidiera firmar la Paz de Versalles en la que renunciaba a los territorios
comprendidos entre los Allegheny y el Mississippi, mientras conservaba Canadá. Las trece colonias habían triunfado aunque
un período de incertidumbre política comenzaba. Sin embargo, la Convención de Filadelfia de mayo de 1787 con la proclamación
de la Constitución sentaba las bases para que, en 1789, nacieran los Estados Unidos de América bajo la presidencia de George
Washington, poniendo fin a todos los temores.
Liberales y Conservadores
Las décadas posteriores sirvieron para consolidar tanto el recién estrenado poder político como la incipiente economía. Asimismo,
los estadounidenses tomaron conciencia de que podían ocupar un lugar propio en las relaciones internacionales, la compra de
Luoisiana a Napoleón en 1803 es una buena muestra de ello. En 1845 se admite a Texas como estado y tras la guerra contra México
(1846-48), se incorporan California y Nuevo México.
Mientras la Unión Americana va creciendo también lo va haciendo la economía, aunque con desigualdades fundamentales entre
los diferentes estados. Los del Norte desarrollan poco a poco una industria importante, mientras que los del Sur se dedican
fundamentalmente a la agricultura basada en la mano de obra gratuita y esencial que proporcionaban los esclavos negros. Las
diferencias también se van acrecentando en el terreno político. Los del Sur se manifiestan conservadores, mientras que los
del Norte se muestran como liberales, apoyando la abolición de la esclavitud. Estas diferencias se van acentuando sobre todo
cuando los estados abolicionistas, bajo la presidencia de Lincoln, se niegan a devolver a los esclavos que han conseguido
escapar al Norte. Así, en febrero de 1861, los siete estados sureños constituyen bajo la presidencia de J. Davis los Estados
Confederados del Sur provocando el estallido de la Guerra Civil. Lee y Jackson al mando de las tropas sureñas consiguen, en
los primeros años de la contienda, avances importantes, pero el General Grant logra detenerlos en Gettysburg (1863) y, finalmente
derrotarles un año después en Appomattox.
La Guerra Civil Norteamericana tuvo importantes repercusiones. El Sur vio divididos sus enormes latifundios en pequeñas parcelas
al estilo del Norte, dando origen al Ku Klux Klan, ya que las diferencias entre esclavistas y abolicionistas no se superaron
del todo. El Norte, gracias a las medidas de apoyo del Gobierno, consigue un gran despegue económico.
Desde todos los estados se potencia la conquista del Oeste sin tener en cuenta a los primeros pobladores de estos territorios,
los indios, derrotados definitivamente en 1890 (los supervivientes fueron confinados en reservas). Desaparecido el último
problema, los estadounidenses se dedican a crecer económicamente, tanto que alrededor de 1894, el mercado interior se les
queda pequeño y se plantea la necesidad de salir al exterior. También en estos años irrumpen los primeros conflictos obreros
llegándose incluso al derramamiento de sangre en una manifestación en Chicago.
El Siglo XX
El despegue internacional no se hace esperar y ya a finales del siglo XIX Estados Unidos tiene bajo su área de influencia
a Puerto Rico, Cuba, Filipinas, Guam, Hawai y Samoa. Roosevelt en el año de 1901 consigue, uniendo la diplomacia y el apoyo
económico, el predominio estadounidense sobre América Latina. En cuanto a las medidas interiores se consigue moderar el inmenso
poder de los llamadas "Trust" y de las asociaciones obreras, reducir los impuestos proteccionistas y favorecer a los agricultores.
Al estallar la I Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en el principal proveedor de armas y alimentos para Inglaterra
y Francia, pero su neutralidad desaparece debido a la guerra submarina mantenida por los alemanes que torpedeaban cualquier
barco que encontraban en aguas internacionales. Así, en 1917 Estados Unidos interviene activamente en la guerra siendo un
factor decisivo para la victoria un año después.
Después de la II Guerra Mundial
La economía norteamericana sufre un grave revés con el famoso Crack de 1929 que provoca la caída de los precios, se dispara
el índice de desempleo y, según cuenta la leyenda, miles de suicidios. Franklin D. Roosevelt fue el encargado de poner medidas
a la situación después de su elección en 1933. También Roosevelt tuvo que enfrentarse con la II Guerra Mundial y, aunque al
principio prefirió mantenerse neutral, el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, obligó a los norteamericanos
a implicarse activamente en esta guerra que tiene como desgraciada efeméride la utilización de la bomba atómica por primera
vez en la historia. Hiroshima y Nagasaki vieron el 6 de agosto de 1945 como todo desaparecía bajo la gran bola de fuego, lanzada
por los americanos.
La posguerra se caracterizó por la lucha contra el bloque comunista con la utilización de las armas atómicas como velada amenaza
usada por las dos partes, dando origen a la llamada "Guerra Fría".
Ultimos Tiempos
La sociedad estadounidense se ve conmocionada en 1963 por el asesinato del Presidente con más carisma del siglo XX, J. F.
Kennedy. Los años posteriores estarán marcados por la Guerra del Vietnam y por el Watergate que provocaría la dimisión del
Presidente Nixon que, a pesar de este escándalo, tuvo la habilidad suficiente como para encontrar una solución para el conflicto
vietnamita. Siguiendo la línea diplomática Jimmy Carter, su sucesor en el cargo, consigue por primera vez que Egipto e Israel
se den la mano en la firma de los Tratados de Camp David en 1979. Ese año es también el año de la invasión rusa en Afganistán,
empeorando aun más la ya deteriorada Guerra Fría. Este período tenso entre el bloque comunista y el capitalista finaliza con
la caída del muro de Berlín y con la apertura de los Países del Este. La Guerra del Golfo, la Guerra Civil en la antigua Yugoslavia
y los problemas en los Balcanes han enturbiado el panorama internacional. Sin embargo, una vez más, Estados Unidos ha tenido
un papel básico en la resolución de estos conflictos.
En el año de 1992 Bill Clinton gana las elecciones presidenciales al candidato republicano George Bush. Esto significó que
los demócratas recuperaban el poder (1976), un cambio en la dirección política de los Estados Unidos y una sospecha de que
las cosas podrían mejorar. En el año de 1996 Clinton es reelegido presidente con cerca del 49% de los votos. La popularidad
de Clinton desciende notablemente durante su segunda legislatura, debido a diversos escándalos sexuales y económicos. En las
siguientes elecciones sale vencedor el republicano George W. Bush, hijo George Bush.
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