Es la capital y el puerto más grande del país. Aproximadamente las dos terceras partes de la población vive en ella. Es
una ciudad con múltiples facetas, en la que encontraremos cosas muy agradables y otras no tanto. Es lo más parecido a un gran
museo al aire libre cuyo tema es el colonialismo francés.
Un paseo por el centro de la ciudad es indispensable, pero sin olvidar los suburbios del sur. Las calles están a la agradable
sombra de árboles de laurel yemeníes. No siempre se permite pasar al puerto, pero un paseo hasta pasado el palacio presidencial,
a L'Escale, es posible para ver los grandes barcos anclados aquí.
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