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El Ciclo de la Vida
Tanzania, uno de los paraísos naturales mejor conservados del mundo. Naturaleza virgen poblada de una flora exuberante y exótica,
que sirve de escenario de las migraciones de miles de animales que intentan sobrevivir bajo la atenta mirada del Klimanjaro.
La mágica montaña se eleva a 5.895 metros sobre el nivel del mar y ha sido escenario de innumerables leyendas africanas, poemas,
cuentos, libros y míticas películas. Su cumbre nevada es la más elevada de áfrica y una de las estampas más típicas de este
continente. Desde esta helada cima se puede contemplar el espectacular panorama de la sabana, donde todavía los masai pastorean
sus rebaños. El mayor ecosistema de sabanas de Tanzania es el Parque Nacional del Serengeti, que posee la concentración más
alta de animales del mundo. Durante el período de las migraciones el Parque es un hervidero de vida. Los rebaños de ñus, cebras,
antílopes y gacelas son perseguidos a corta distancia por los insaciables carnívoros (leones, leopardos, hienas, guepardos,
licaones). Otros lugares de interés faunístico y botánico de Tanzania son: el Lago Manyara (formado por sabanas llanas y bosques
africanos), la Reserva Natural de Selous, el Parque Tarangire, creado en el año 1970 para proteger las manadas de elefantes
que se agrupaban a orillas del río Tarangire y el Parque Nacional del Ngorongoro, el mayor cráter intacto del mundo. A cuarenta
kilómetros al oeste del cráter se abre la Garganta de Olduvai, mundialmente conocida por albergar los más antiguos fósiles
pertenecientes a los antepasados del hombre, así como otros numerosos restos de animales de 1.250.000 años de antigüedad.
Esta garganta constituye uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo que ha proporcionado a Tanzania
el título de la cuna de la Humanidad. En pocos lugares se descubre el ciclo de la vida tan asombrosamente como en este país.
En el triángulo Serengeti, Tarangire y Klimanjaro se concentra probablemente la mayor reserva de la fauna africana. Esta zona
alberga a más de 30.000 animales de casi todas las especies que nacen, se reproducen y mueren en medio de una abundante vegetación.
Las islas de Tanzania, y en concreto Zanzíbar, también ofrecen numerosos atractivos naturales. Lo primero que se percibe al
llegar a Zanzíbar es el aroma a especias que envuelve todo el ambiente de este paraíso, acentuando la sensación de haber entrado
a un mágico lugar. Playas de arenas blancas, mar color turquesa, ciudades y pueblos en los que se mezclan las costumbres africanas,
árabes, europeas e indias. A todo ello hay que añadir la simpatía y la amabilidad de un pueblo, el tanzano, que recibe inmejorablemente
a los extraños haciéndoles participes de sus tradiciones y siempre interesados en conocer modos de vida diferentes, mientras
observan con ojos profundos y sonríen ante la maravillosa naturaleza que les rodea, como una invitación a hacer lo mismo.
La sonrisa y la mirada de los habitantes de Tanzania reflejan el alma de aquel que ha entendido que la vida es un círculo
en lo que todo al final vuelve al principio, al origen, en un ciclo interminable.
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