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Historia
Digna de su misterio y su exotismo, la historia de la Sri Lanka se pierde en el pasado, con periodos que no pueden terminar
de aclararse totalmente, en donde la leyenda pervive y se convierte en la única capaz de dar respuesta a las dudas, aún cuando
permanezcan irresolubles.
Los datos más remotos son los que indican que durante el periodo neolítico ya había algunos grupos de pobladores en la isla,
dedicados fundamentalmente a la recolección y al cultivo del arroz. Otros apuntan a que los primeros habitantes de Sri Lanka
fueron un grupo étnico australoide que se mezcló con los vedas del norte de la India, dando lugar al pueblo cingalés; aún
más, las leyendas hinduistas señalan que hacia el siglo IV a.C. el príncipe Vijaya, acompañado de un séquito de 700 personas,
llegó a la isla huyendo de la India. Lo cierto es que algunos pueblos comenzaron a desarrollarse gracias a la agricultura
y que Anuradhapura ya gozaba del prestigio de ser la ciudad más importante antes de la llegada de los arios. Fueron los arios
del norte de la India quienes introdujeron el uso del hierro, mejores técnicas agrícolas, un incipiente desarrollo en los
sistemas de riego y la primera forma de gobierno que conoció la isla.
Mientras en la India el rey Ashoka, convertido al budismo, se dedicaba a engrandecer el imperio a través de la religión, su
hijo mayor, Arahat Mahinda, llega a la isla en el 247 a.C. como parte de esa expansión sagrada inspirada por el padre. A él
se debe la introducción del budismo en Sri Lanka. Incluso hoy, para los habitantes de la isla este hecho es considerado el
más importante de su historia, el inicio de ese pasado al que veneran y se entregan en un presente prácticamente atemporal.
Posterior a este hecho histórico viene un largo periodo de desarrollo y plenitud en el que se impulsaron las artes, la cultura,
la religión como forma de vida y convivencia; paralelamente, la técnica alcanza grandes avances, especialmente en cuanto a
la conservación del agua, la construcción de embalses y sistemas de riego. También en este tiempo fue cuando se inició la
emigración de los tamiles de la India al norte de Sri Lanka, buscando refugio a sus creencias religiosas.
Entre los años 161 y 137 a.C. el rey Detugemunu consigue derrotar a los constantes invasores indo-arios y unificar la isla
bajo una sola forma de gobierno. Es este el escenario histórico donde la ciudad de Anuradhapura alcanza su máximo esplendor,
con la construcción de numerosos y grandes templos, palacios y estanques que a partir del siglo IV d.C. empiezan a contar
con imágenes religiosas. Fue precisamente en ese siglo cuando el diente de Buda, traído desde la India, se alojó de manera
definitiva en Sri Lanka, convirtiéndose en el objeto de culto más elevado del lugar hasta nuestros días. El budismo alcanza
en este periodo una organización interior única que es la que lo ha preservado en un estado muy puro, sin notorias diferencias
con el budismo inicial.
La historia de la isla está poblada de invasiones constantes a su territorio, mismas que obligaron a cambiar con frecuencia
la capital. Sin embargo, de alguna manera la unidad se mantuvo ya que se trataba de invasores de características relativamente
semejantes. Gobierno y religión estuvieron fuertemente unidos, consolidando una clase conocida como la Orden de Sri Lanka,
que se vio amenazada en algunos periodos y que contó con una rama disidente: los habitantes de la selva, de actitudes ascéticas.
En 1517 llegan los portugueses, que fundan una colonia en Colombo, la actual capital, que se mantuvo hasta la llegada de los
holandeses en 1658. En 1796 llegan a Sri Lanka los ingleses, que obtienen a través del Tratado de Amiens, la cesión del territorio
creando una colonia británica. Durante estos siglos la Orden budista se vio seriamente mermada por la ausencia de nuevos sacerdotes,
aunque jamás ha llegado a desaparecer.
En 1931 la entonces conocida como Ceilán logra su autonomía que se transforma en 1948 en independiente, eso sí, asociada a
la Commonwealth. En 1956 el Partido de la Libertad de Sri Lanka, PLSL, gana las elecciones. El país es admitido en la ONU.
Tres años más tarde es asesinado por un monje budista el primer ministro Solomon Gandaranaike. En 1960 se celebran nuevas
elecciones en las que el Partido Nacional Unido, PNU, sale vencedor para caer inmediatamente y ser relevado en el gobierno
por el PLSL, siendo primera ministra Sirimavo Bandaranaike, viuda del anterior jefe de gobierno. Cinco años después el PNU
vuelve a vencer la batalla electoral bajo el liderazgo de Ddley Senanayake, que tras ese período electoral será relevado de
nuevo por Sirimavo Bandaranaike, quien da un giro hacia el comunismo.
En 1972 se aprueba la Constitución y se proclama una República dentro de la Comunidad Británica. Ceilán pasa a denominarse
Sri Lanka. En 1977 se producen graves incidentes entre cingaleses y tamiles que obligan a estos últimos a regresar a la India.
Un año más tarde se enmienda la Constitución y Jayawardene se convierte en Presidente de la República. En 1979 se reemprende
la lucha entre tamiles y cingaleses. En 1980 Sirimavo Bandaranaike es expulsada del Parlamento por abuso de poder. Un año
después se proclama el estado de emergencia en el norte ante la violencia tamil.
En 1983 el Parlamento prohíbe a los partidos que se trate el tema de la separación territorial o étnica. Indira Gandhi se
ofrece como mediadora para solucionar la disputa entre tamiles y cingaleses, así, un año después, se celebran conversaciones
multipartidistas en las que participa el Frente Unido de Liberación Tamil, FULT. En 1985 ante nuevos brotes de violencia la
India garantiza la ciudadanía y repatriación de 600.000 tamiles mientras que el gobierno de Sri Lanka hace lo mismo con 469.000
miembros de esta etnia.
Durante los años siguientes continúan los brotes violentos y, a pesar de la llegada de 7.000 soldados indios, la lucha continua.
En 1990 se retiran los soldados indios. El Presidente Ranasinghe Premadasa es asesinado por un tamil siendo sustituido por
una elección especial realizada por el Parlamento Dingiri Banda Wijetunge.
Masacres y enfrentamientos entre los militares y los rebeldes como la que tuvo lugar el 26 de octubre del año 2000 y ataques
terroristas continuaron. En diciembre de 2001, Ranil Wickramasinghe ganó las elecciones con la promesa de buscar la paz. Las
conversaciones de paz y los encuentros pacíficos han demostrado que esta es posible y que no tardará en llegar.
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