Destinos
Sri Lanka

 
iestas, tradiciones y acontecimientos
 

Sri Lanka cuenta con numerosas fiestas y festivales que tienen principalmente un motivo religioso, aunque no por ello son menos animadas. Las calles se visten de color y los habitantes de las poblaciones lucen sus mejores galas, mientras la música suena por doquier.

En enero se honra al dios Sol en el Thai Ponga. La primera procesión multitudinaria tiene lugar durante el Festival Duruthu en donde se conmemora la visita que Buda hizo a Kelaniya. En Vesak, durante el día de luna llena, en mayo, se rememora el nacimiento y la muerte de Buda. Las casas y las calles se iluminan con lámparas de papel ofreciendo un bonito espectáculo al atardecer.

En junio tiene lugar el Poson, festival en el que se agradece la entrada del budismo en el país. Numerosos peregrinos se dirigen a los templos de Mihintale y Anuradhapura y las calles se adornan e iluminan.

Julio y agosto son los meses en los que tienen lugar los principales festivales en Sri Lanka: en Kandy, durante los días de luna llena, se conmemora el Esala Perahera, el más famoso y también el más animado, sobre todo en la última noche. Las calles de la ciudad se inundan de peregrinos que se encaminan en procesión hasta el Templo del Diente de Buda, donde se guarda esa reliquia del dios. Desde cuatro santuarios salen las divinidades principales de Kandy, acompañados por más de cien elefantes hermosamente engalanados, mientras músicos, acróbatas y danzantes con tocados de plata, pendientes, cinturones y pectorales con joyas siguen el ritmo insistente y rápido de la música con movimientos muy estudiados. Un elefante de gran tamaño porta solo el cofre en el que se guarda el Diente de Buda, ya que el diente jamás abandona el santuario.

esulta muy interesante la Peregrinación de Skanda en Kataragama. Fieles de todas las creencias sufren con gusto penitencias verdaderamente crueles para conseguir el favor de Skanda, el destructor de los obstáculos para el que no existen imposibles. Se pueden ver personas que atraviesan distintas partes de su cuerpo, sobre todo la lengua, con objetos punzantes, prenden fuego a su boca con pastillas de alcanfor, danzan con garfios en la espalda y cuerdas en las piernas o caminan sobre brasas al rojo vivo, llegando incluso a lanzar petróleo para atravesar las llamaradas. Este espectáculo religioso tiene lugar las dos semanas de julio precedentes a la luna llena.

El 15 de agosto es el Festival de Madhu donde se festeja, por los cristianos, a la Virgen María.

En octubre-noviembre se celebra el festival de las luces, Deepavali.

El Día de Sangamitta se conmemora durante la luna llena de diciembre. Se cree que en esas fechas la princesa Sangamitta llegó a la isla con el esqueje del árbol de la Iluminación, procedente de la India.

De abril a diciembre miles de peregrinos ascienden al Pico Adam para honrar la huella del pie de Buda. Cuenta la leyenda que Adán y Eva se refugiaron en la cima de esta montaña de 2.600 m. de altura tras ser expulsados del paraíso. La ascensión se realiza de noche para llegar al pico al amanecer.

En Sri Lanka conviven alrededor de 18 millones de personas de distintas etnias, con diferentes costumbres y creencias religiosas, formando un mosaico muy atractivo por su variedad, pero principalmente por la tolerancia que se manifiestan mutuamente.

La mayoría de la población es cingalesa seguida a distancia por los tamiles. Sin embargo, también se encuentran en la isla indios, aborígenes, árabes, malayos, gitanos, descendientes de portugueses, euroasiáticos y holandeses denominados burghers.

El sistema de castas rige a los cingaleses, un pueblo muy sociable que gusta de ser cortés con los extranjeros, siempre y cuando se respeten normas básicas como no hacerles fotografías a los monjes y ser corteses con ellos cediéndoles los asientos, etc. Los ancianos y los niños son muy respetados mientras que las mujeres todavía no han conseguido un plano de igualdad.

Los tamiles habitan, mayoritariamente, al norte y al este del país. Este pueblo ha mantenido sus costumbres sin mezclarse con las cingalesas, se casan entre ellos y únicamente se han dividido a la hora de elegir la religión, un 20 % son cristianos, mientras que la mayoría sigue el credo hindú, conviviendo según el rígido sistema de castas.

Los burghers mantienen costumbres y vestimentas europeas aunque cada vez son más minoritarios. También son minoritarios los aborígenes, conocidos como devas, que se han visto obligados a mezclarse con otras razas para no desaparecer. Son animistas y viven de la agricultura. Los gitanos, también una de las minorías, son nómadas y se dedican a las más variadas actividades, desde encantadores de serpientes hasta la fabricación de artesanía, pasando por las predicciones del futuro.

Musulmanes y cristianos conviven manteniendo sus creencias y celebrando sus festividades en paz.

La sanidad pública funciona adecuadamente y la esperanza de vida es relativamente alta para un país de estas latitudes: los hombres 67 años y las mujeres 72. La mortalidad infantil es de 31 por cada mil nacidos vivos. La enseñanza es obligatoria desde los cinco hasta los quince años y gratuita hasta la universidad.

A la hora de visitar los templos, hay que respetar ciertas normas básicas como descalzarse antes de entrar y vestir adecuadamente. En muchos casos se espera de los visitantes que se afeiten la cabeza y la lleven descubierta para entrar a los templos, por lo que es mejor preguntar antes de entrar si no se está dispuesto a este radical cambio de imagen personal. Los cingaleses acostumbran dar una vuelta de izquierda a derecha alrededor del templo en señal de respeto, costumbre a la que los visitantes pueden sumarse sin problemas.

Religión

El 70% de la población es budista, el 15% hindú, el 7% musulmán, el 6% cristiana y el resto profesa diversas creencias, encontrándose algunos grupos aborígenes que aún profesan el animismo.

Dada la variedad de creencias de la isla, es posible encontrar servicios religiosos católicos y protestantes varias veces a la semana, a los que acude un buen número de turistas.

La religión es el punto clave para entender a la sociedad cingalesa, especialmente la budista. Las costumbres y principales tradiciones de la isla provienen de la fe que sus habitantes profesan, asombrando la profundidad con que es llevada a la práctica. Los monjes gozan de un prestigio y un respeto social inigualable con el que el visitante debe convivir asertivamente, ya que no es sencillo darles su lugar sin conocer a profundidad sus creencias y sus consecuentes formas de vida.