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Rumania cuenta con una población cercana a los 23 millones de habitantes de los que el 43% vive en zonas urbanas. Bucarest,
la capital, acoge cerca de 2,3 millones de personas siendo con diferencia la ciudad más poblada y seguida de las ciudades
de Brasov, Timisoara, Iasi, Cluj-Napoca y Constanta, todas ellas con no menos de 300 mil habitantes.
Rumania es el único país de la región que, a pesar de su lengua de origen latino, no padece la influencia católica ya que
el 85% de la población es del rito ortodoxo (el resto se distribuye entre protestantes, católicos y griegos ortodoxos).
Rumania cuenta con importantes minorías étnicas como los Gitanos y Húngaros. Según los datos del censo del año 1991 existen
alrededor de 1,6 millones de húngaros, 120 mil alemanes, 410 mil gitanos y otros pequeños grupos étnicos como armenios, griegos,
macedonios, turcos, serbios y eslovacos.
Los húngaros llegaron a Rumania en el siglo X instalándose en la montañosa Región de Transilvania. Durante años formó parte
del imperio austro-húngaro y la influencia de aquellos tiempos se percibe en su arquitectura, en la religión y en las costumbres.
Por eso es común el saludo "Servus", al igual que en Austria y Hungría. Por otro lado, la mayoría de los alemanes, que llegaron
a Rumania hace alrededor de 850 años, han emigrado de nueva vez a Alemania en los últimos tiempos, sobretodo durante la ultima
revolución. Se cuentan cerca de 120 mil mayoritariamente en Transilvania, mientras que los gitanos, la minoría más impopular
de Rumania, rechazada por todas partes, intentan sobrevivir. Se cree que son más de los 410 mil, según los datos oficiales,
ya que de acuerdo a las afirmaciones de los líderes gitanos son cerca de 2 millones. Lo más probable es que se aproximen al
millón. Sin dudas es la minoría más pobre y la menos escolarizada.
Rumania ha vivido en los últimos años importantes cambios por todos conocidos.
Estos cambios y movimientos se perciben en las calles de Bucarest, en los barrios de las pequeñas ciudades y en las zonas
rurales. El colorido que faltó durante más de medio siglo, por la presencia del comunismo, estalla por todos los rincones
del país en un constante bullicio. Sin embargo y por otro lado, no pueden ignorarse las dificultades que conlleva el hecho
de aprender a vivir en el terrible ambiente competitivo de una economía de mercado. Ahora no se garantiza la igualdad de salarios
ni el estado se ocupa de la vivienda o de la seguridad de los puestos del trabajo y todo ello constituye un reto que los Rumanos
están dispuestos a afrontar. A pesar de todo, en el país se siente, muy de cerca, el hecho de que las cosas han mejorado.
Se intenta sobrevivir al pasado comunista y quizás por eso proliferan signos evidentes de la nueva era como son las valla
y los soportes publicitarios que proclaman las virtudes de una bebida de cola o de una hamburguesa. Sin dudas, el rumano se
alegra de tener libertad y democracia, pero sabe que la vida sigue siendo dura.
En cuanto a los habitantes de las zonas rurales, lo que los define de mejor manera es la capacidad para conservar y preservar
sus costumbres, sus bailes, sus objetos utilitarios, su música y sus canciones que permanecen casi inalteradas desde hace
cientos de años. A pesar de las continuas invasiones, han sabido conservar su identidad.
En general los rumanos son gente hospitalaria, que sabe del sufrimiento y de la solidaridad, razón por la que suelen hacer
amistades de forma muy rápida. Su timida sonrisa es tan sólo la punta del iceberg de una profunda alegría. La frase publicitaria
de la oficina de turismo que reza en todos los folletos y que dice: "llegue como turista y saldrá como amigo", no dista mucho
de la realidad.
Religión
La mayoría de los rumanos son cristianos ortodoxos (87 %). Existen también católicos del rito bizantino, luteranos, protestantes,
armenios y musulmanes.
Son tres las fiestas en torno a las cuales giran las costumbres y las creencias del invierno de los rumanos. El 25 de diciembre
el Craciunul o Pascua de Navidad que se extiende los días 26 y 27, el 1 de enero, Día de Ano Nuevo (se extiende al día 2)
y el 6 de enero, la Epifanía o Boboteaza. En las aldeas de Maramures, en las vísperas de estas fiestas, resuenan los villancicos
y las bellas canciones. Los hombres forman cortejos ataviados con máscaras y recorren los principales caminos de las aldeas
con música, mientras bailan danzas tradicionales como la de La Capra (La Cabra), Ursul (El Oso) o Viflaim. Del día 10 al 20
de enero tiene lugar el Festival Internacional de Teatro de Aficionados Concordia Days en Sfantu.
Después de las celebraciones de Semana Santa (entre marzo y abril), el Domingo de Resurrección y el Lunes de Pascua, son días
de mucha importancia. En numerosos pueblos aun se acostumbra limpiar las casas a fondo, estrenar ropa y acudir a la iglesia.
Son días en que hacen acto de presencia los grandes banquetes donde abundan los huevos pintados y decorados con diferentes
motivos.
En primavera, el día 23 de abril, es la Festividad de San Jorge. Los habitantes de la Región de Maramures acostumbran a colgar
ramitas verdes en las entradas de las viviendas y de los establos. No deje de asistir a la Tanjaua de pe Marna en Hoteni,
un preciosos festival folclórico que se organiza todos los años a principios del mes de mayo. En ella se honra al primero
que ha empezado a trabajar la tierra. También en este mes, el primer domingo, tiene lugar en la población de Bogdan Vodase,
la tradicional fiesta de Ruptul Seterpelor (rotura de yemas) y la Sambra Oilor (reunión de las ovejas), momento en el que
se realiza la separación de las ovejas fértiles de las estériles. En Banat se festeja el Plugarul, una costumbre muy antigua
consagrada, también,
a los labradores y a los hombres de campo.
En el mes de mayo destacan la Fiesta de los Narcisos en Vlahita, Distrito de Harghita y el Festival Internacional de Jazz
en Brasov.
A principios del mes de junio en Borsa se celebra la Fiesta de Sanziene, dedicada a las flores y a las plantas medicinales.
En las colinas se encienden fuegos y los hombres realizan saltos sobre las hogueras para conservar la salud.
Durante los meses de verano son numerosas las ferias tradicionales, muchas de ellas especializadas por oficios, que tienen
lugar en diferentes zonas del país, como la Feria de Alfareros que se organiza en Sibiu y en Horezu y en otras muchas otras
localidades. Durante la Feria de las Muchachas, que tiene lugar en el mes de julio en el Monte Gaina (Distrito de Alba) se
fijan las bodas que se celebraran en otoño, después de la vendimia. Si coincide en estas fechas, le aconsejamos asistir a
alguna de las bodas que tienen lugar en la Región de Maramures, donde se han conservado los ritos ancestrales con trajes típicos,
al igual que en el sur de Transilvania, Bucovina o en la zona de Muscel.
A mediados del mes de agosto, en el Monte Prilop, se festeja la llamada Nedeie, una celebración que, en sus orígenes, era
una feria dedicada a los criadores de ovejas y que en la actualidad constituye un bello festival folclórico llamado Hora de
la Prislop.
A lo largo de la costa, en los meses de verano, se celebran numerosos festivales folclóricos como el de Tulcea en el mes de
agosto o el Festival de Música Ligera de Mamaia. El otoño es el tiempo propicio para los Festivales Musicales en Transilvania
como el Sibius Cibinium y el Brasovs Cerbu de Aur, en el mes de septiembre o el Festival Musical Cluj Napoca en el mes de
octubre. La Feria Internacional de Bucarest se celebra en este mismo mes y es la más importante del país.
El Día 1 de diciembre es el Día de la Unidad Nacional. Destaca, además, el evento cultural que tiene lugar en Oradea. El año
lo vuelven a cerrar las fiestas de Navidad y de Año Nuevo.
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