Yaroslavl fue fundada en 1010 por el gran príncipe de Kiev Yaroslav el Sabio, en 1218 paso a ser independiente y en 1238
fue prácticamente arrasada por la invasión de los tártaros-mongoles. Renacida en 1463 continuó su restauración cada vez con
más fuerza hasta convertirse en la segunda ciudad de Rusia por el tamaño del burgo de artesanos y número de habitantes. Esta
ciudad era famosa por la habilidad de sus albañiles, carpinteros, curtidores y herreros y esta habilidad ha quedado plasmada
en sus principales edificios, el Monasterio de la Trasfiguración del Salvador, de muros blancos y cúpulas oscuras, donde fue
encontrado el importante manuscrito y#8220;El Cantar de las huestes de Igory#8221;; la Iglesia de la Epifanía cuyos muros
están decorados con azulejos multicolores; el Templo de Iliá el Profeta con sus hermosos frescos; las iglesias de Juan el
Crisóstomo, Nikola Mokry y Juan el Precursor y la casa de la hacienda, la Karábija.
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