Vólogda se ubica en un entorno natural magnífico rodeada por bosques y pantanos. Esta ubicación le sirvió para protegerse
de las invasiones convirtiéndose en refugio para los que huían de la crueldad tártaro-mongola.
Sus principales monumentos se construyeron durante el gobierno de Iván el Terrible que levantó en piedra el Kremlin y la Catedral
de la Asunción, de enormes dimensiones, realmente hermosa. Destacan también el Monasterio Prilutski, situado a las afueras
de la ciudad y el Monasterio Kirilo-Belozerski en el que se pueden contemplar los magníficos frescos del gran Dionisio.
Los parajes de esta región son fascinantes, de hecho, fue el primer parque natural del país, el Norte Ruso.
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