Es una verdadera delicia pasear por esta agradable y encantadora ciudad marcada históricamente por la muerte del zarévich
de nueve años hijo de Iván el Terrible. Aunque la versión oficial de la muerte fue que el niño sufrió un ataque de apoplejía
mientras jugaba en el huerto y se hirió con un cuchillo, los rumores afirmaban que el boyardo Boris Godunov no estuvo lejos.
Los habitantes de Uglich se levantaron al conocer la noticia despertados por la campana del pueblo que tras ser cruelmente
sofocada la revuelta le fue arrancado el badajo y expulsada a Tobolsk. Se puede rememorar este pasaje de la historia visitando
el Palacio de dos plantas del zerévich Demetrio que aún se conserva. Pero además de visitar este edificio se pueden visitar
otros lugares interesantes como la Iglesia de la Asunción, ubicada en el Monasterio de San Alejo, con sus tres techumbres
en un mismo eje que tienen forma piramidal exclusiva de la arquitectura rusa; el Monasterio de la Resurrección con sus cúpulas
plateadas y el Monasterio de la Epifanía con sus muros color tierra.
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