Súzdal ha sabido combinar con excelente gusto a lo largo de sus ocho siglos de historia los monumentos con un entorno natural
sencillamente delicioso. Pasear por sus tranquilas calles con las casas de madera y sus huertos es todo un placer y durante
el paseo se pueden contemplar el Monasterio del Manto de la Virgen y el Monasterio de San Alejandro, ambos del siglo XIII;
el Monasterio de la Intersección y el de San Eufemio el Salvador del XIV; la Catedral de la Natividad, el edificio más antiguo
de la ciudad y el magnífico Museo de Arquitectura de Madera y Modo de Vida Campesino.
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