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Universo en miniatura
Nueva Zelanda es como un pequeño universo con todas las atracciones del mundo. Aquí se puede caminar en las laderas de volcanes
activos o en remotas selvas vírgenes; a través de géisers y fuentes termales de barro o de bosques kauri con los árboles más
viejos de la tierra. Se puede nadar con delfines, avistar ballenas, ver cómo un glaciar desciende sobre la selva, pescar truchas
en torrentes cristalinos y contemplar pingüinos y focas alrededor de embarcaciones mientras se adentran en fiordos escondidos.
Si es usted un aventurero, puede hacer rafting en aguas rápidas, escalar, tirarse en paracaídas, esquiar y, sobre todo, tirarse
desde cualquier altura con una liana elástica atada a los tobillos: el bugy jumping. Puede también sentir la fascinante cultura
maorí y el calor de la amistosa gente de Nueva Zelanda.
Y también hay ciudades, claro, llenas de museos y una vida cultural que cada día se hace más omnipresente. Todas las poblaciones
importantes tienen una animada vida nocturna con teatro, danza y música en vivo a raudales. El arte y la artesanía son muy
apreciados, y en cualquier esquina surgen magníficas galerías para admirar y hacer compras.
El país está cada vez más orientado hacia el turismo, desde el de más alto standing al llamado "mochilero", con lo que hay
ofertas para todos los gustos y presupuestos.
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