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Restaurantes

Malasia es un inmenso paraíso gastronómico, incluso para los gourmets más exigentes. Existen, no sólo numerosos platos para probar, sino también numerosos sitios donde ir a comer. Se puede elegir entre lujosos restaurantes o, si se prefiere, entre puestos callejeros que ofrecen toda seguridad. Lo más recomendables es acercarse a estos locales, ya que es aquí donde realmente se puede degustar las especialidades cocinadas en diferentes estilos. No olvide que los dedos de la mano derecha se utilizan normalmente para recoger los trozos de arroz o las salsas antes de meterlas en la boca y no hacerlo con la izquierda. Aún así, no se preocupe, porque la mayoría de los restaurantes tienen tenedores y cucharas. Sin embargo, los expertos opinan que para obtener un mayor sabor, lo ideal es utilizar las manos. Probablemente, en la mayoría de los restaurantes encontrará tanto comida malaya como china o bien, una mezcla de ambas. Es muy importante reiterar que para los musulmanes el cerdo es una comida impura, mientras que los chinos lo sirven en casi todos sus platos, por lo que es aconsejable que, cuando se utilice un tenedor, no se mezcle la comida china con la musulmana, ya que estos últimos pueden sentirse ofendidos.

La comida malaya es generalmente rica en especies y en picante. A pesar de que cada estado tiene su propio estilo de preparación, el sabor, los ingredientes y la forma de cocinarlos es prácticamente la misma. El arroz al vapor conocido como nasi, es el plato principal e ingrediente esencial en casi todas las comidas malayas. Este tipo de arroz se acompaña con pescado, pollo o carne, y viene adornado con trozos de coco y una salsa hecha con salsa de carne y jugo de coco, llamado santan y que da a los platos un exquisito sabor y una gran textura.

Comience con uno de los platos más conocidos en Malasia, el satay, trozos de pollo o ternera adobados y sasonados con diferentes especies y que se ensartan en nervios de hojas de cocoteros, para asarlos lentamente. Se acompañan con salsa de cacahuetes, cebolla, pepino y ketupat, pastel de arroz al vapor envuelto en una hoja de cocotero. Continúe con un sabroso nasi padang, la mejor opción para quienes quieren probar el arroz salpicado de una extensa variedad de salsas. Se sirve en una bandeja con diferentes recipientes que contienen pescado, ternera, salsas de vegetales y los ingredientes propios de cada estado.

Pruebe el tahu goreng, cubitos de soja fritos con alubias crudas y salsa picante de cacahuetes, son toda una delicia o el gado gado, ensalada con vegetales crudos. Para los más atrevidos, les aconsejamos un plato de laksa, una especie de sopa picante preparada con fideos finos y pequeños trozos de pescado o bien, soto ayam, sopa picante de pollo con arroz y verduras o quizás, sup ekor, sopa picante de rabo de buey. Y para los menos aventurados, el mee rebus, que no es otra cosa que fideos hervidos o mee siam, preparados al estilo thai. Continuando con los fideos o los tallarines, el mee jawa es un caldo espeso servido con buñuelos de gambas, patata y queso de soja (taufoo). Uno de los platos más populares es el nasi lemak, arroz cocido en leche de coco y servido con "sambal ikan bilis", anchoas cocinadas con chile, cebolla y pasta de gambas. Se acompaña con huevo duro en rodajas, cacahuetes y pepino. Generalmente se acompaña con un plato de carne adobada, preparada con varias especies y que se conoce como "rendang".

Comida China e India

La comida china es muy popular en Malasia. Si después de degustar los platos tradicionales del país, aun tiene apetito, le invitamos a que realice un viaje por la gastronomía china. Comience con un buen plato de arroz con pollo hainanese, arroz hervido con pollo asado o al vapor y después pregunte por el hakka yong tau foo, un estofado de carne con alubias. Si prefiere algo más ligero, le recomendamos el hokkien fried mee, fideos fritos con trozos de carne, pescado y cangrejo o el chinese laksa, que difiere muy poco de la versión malaya. No olvide saborear el wantan mee, fideos o tallarines servidos en sopa con budines rellenos de gambas y pollo asado.

Y si después de este viaje gastronómico se queda con apetito, le queda la posibilidad de degustar la comida india que se caracteriza por su complejo y generoso uso de especias y de picante. La mayoría coinciden en que el plato principal es el nasi briyani, una mezcla de azafrán, agua de rosa, arroz al vapor en leche con trocitos de carne y recubierto de un colorante amarillo que hace que se le conozca también como arroz amarillo. Como acompañamiento a todos los platos puede pedir el chapati, un bizcocho sin levadura. También podrá degustar el rojak, ensalada de pastel de harina, brotes de judías, pepino, nabo desmenuzado, huevo duro, buñuelos de gambas, cubierto con salsa de cacahuete agridulce. Le aconsejamos probar el murtabak, una especie de rollito relleno de carne, huevo y cebolla, acompañado de curry o bien, el cendol, escarcha rebanada con leche de coco, fideos crudos enharinados y azúcar de palma, toda una delicia.

Postres

En cuanto a postres, son una delicia, especialmente el gula melaka, hecho de caña de azúcar y leche de coco o el kacang, una mezcla de jarabe, hielo picado, trozos de gelatina y de frutas. Sin embargo, en Malasia hay que pedir de postre alguna de la rica variedad de frutas como el durian, la fruta reina. Tiene un color verde y el tamaño de una pelota de fútbol y si consigue sobrevivir a su potente olor, el sabor le parecerá algo sublime. La mejor época para degustarla es de junio a agosto y de noviembre a febrero. Otras de las deliciosas frutas de esta zona son la guayaba, la buah susu, "fruta de leche", de piel amarilla y semillas dulces y jugosas, la buah duku, una fruta fresca y dulce, pero hay que tener cuidado porque su verde centro puede ser amargo, el rambután, una fruta roja cubierta de pequeñísimas espinas que parecen vellos, mangos, bananas, naranjas, pomelos y un largo etcétera.