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Malasia

 
iestas, tradiciones y acontecimientos
 

Malasia es una nación que está muy por delante del resto de los países que la circundan, quizás debido a la sólida tolerancia de sus habitantes. En Kuala Lumpur, como en el resto de la nación, conviven apaciblemente las tres etnias principales: bumiputras o malayos de pura cepa (50%), chinos (30%) e indios (10%)..

Para entender la idiosincrasia de los habitantes de este país hemos de acercarnos y reflexionar sobre dos presupuestos o prejuicios casi inamovibles. El primero es aquel que afirma que el malayo gobierna, el chino se enriquece con el comercio y el indio hace el trabajo sucio. El segundo dice que la mujer malaya es sumisa, la china fría y la india apasionada. Estos prejuicios, a pesar de los cambios que ha experimentado el país, prevalecen en el fondo de las costumbres y actitudes de los malayos.

Otro aspecto que diferencia a los habitantes es la religión que profesan ya que conviven en armonía todos cuantos practican el islamismo, el hinduismo, el taoísmo, el budismo u otros credos. Esta tolerancia se percibe en la arquitectura de la capital, aunque predomine el estilo propiamente islámico.

El mejor lugar para apreciar y disfrutar de este grandioso cóctel étnico y cultural de Malasia es la calle. Por ejemplo, en Chinatown, a última hora de la tarde es una verdadera fiesta de tolerancia, donde los kualalumpureños se manifiestan sin reparos. Mientras un malayo se afana instalando su tenderete de mercancías al frente de un indio que olfatea con fingida profesionalidad su curiosa mercancía, otro, de rasgos imprecisos, anuncia con grandes voces a los cuatro vientos, en plan charlatán, las virtudes afrodisíacas de la sangre que acaba de extraer de una serpiente. A un costado, un chino mantiene una larga conversación a través de su teléfono portátil mientras compra en un puesto ambulante, de otro chino, un pollo asado. Esta mezcla de rezas, de costumbres y de rasgos, proporciona a Malasia uno de sus grandes atractivos.

La mayoría de los habitantes viven en pueblos o aldeas rurales a los que se les denomina Kampong. Generalmente las aldeas se encuentran cerca del mar, en las fronteras con las zonas selváticas o en las orillas de los ríos. Las casas suelen ser de madera, de tejados muy inclinados y en algunas regiones se construyen por encima del suelo, para protegerse de los animales peligrosos.

Por otro lado, la isla de Sarawak se enorgullece de sus amables y hospitalarios habitantes. De hecho, es conocida como la tierra de los hornbills, un estado multiracial con aproximadamente 1,6 millones de habitantes y con 23 etnias diferentes, cuya relación armoniosa no deja de sorprender. Los Iban es el grupo más numerosos (29,6% de la población) que se caracterizan por sus grandes casas capaces de albergar a más de 200 personas. A este grupo le siguen los chinos (29,1%), el malayo (20,7%) y la tribu conocida con el nombre de bidayuh, que habita el territorio llamado la "Tierra de los Dayaks" (8,4%). El resto de la población, cerca del 11 %, está representado por los melanau y por los grupos indígenas de Sarawak pertenecientes a la etnia orang ulu. Todo ellos, sin excepción, practican con maestría el gran arte de la tolerancia que hace de Malasia un lugar verdaderamente especial.

Sin lugar a dudas, visitar Malasia para disfrutar de sus lugares turísticos, de sus playas o islas, son razones muy válidas para justificar un viaje. Sin embargo, es su gente, a la que nunca olvidará, la verdadera razón de cualquier viaje a este país. Le invitamos a que la descubra y que aproveche su tiempo al máximo entablando buenas relaciones humanas e incursionando en la vida cotidiana de sus habitantes.

Para esto, sólo hay que seguir algunas delicadas normas. Los malayos dan una gran importancia a la apariencia, quizás porque los asiáticos valoran mucho la estética de las personas. Le aconsejamos evitar el uso de ropas inadecuadas, mostrar cierto pudor, lucir siempre pulcro y no utilizar pantalones cortos o bañadores fuera de las playas. Le aseguramos que de esta forma se le abrirán muchas puertas. En cuanto a la actitud que debe mantenerse al tratar con algún funcionario público, es necesario mantener la calma y apelar a las grandes dosis de paciencia. Los arrebatos temperamentales son contraproducentes ya que harán que el funcionario se muestre quisquilloso para dar a entender quién manda. Lo más aconsejable es ser cortés, haciéndoles creer que son ellos los que mandan, pero sin claudicar (serenamente) en defender sus derechos o intereses. La cortesía, por exagerada que le parezca, le llevará muy lejos en Malasia.

Por otro lado, le recordamos que en Malasia, al igual que en muchos otros lugares de Asia, la tenencia y el consumo de drogas, está penado con cárcel, azotes o la pena de muerte.

Religión

La religión oficial de Malasia es la musulmana, aunque existe un buen número de cristianos. La mayoría de la población india es hinduista, particularmente shaivita.

En Malasia se celebran numerosas festividades, puesto que cada una de sus diferentes comunidades raciales cuenta con sus propias costumbres, tradiciones y fiestas. El mayor evento del año es el Hari Raya Puasa, que pone fin al mes del ayuno, el Ramadán. El día comienza con una visita al cementerio, seguida de otra a la mezquita para dar gracias mediante ruegos y súplicas. Los niños visten sus mejores trajes y los musulmanes malayos mantienen la casa abierta para que entren los amigos y familias creyentes a los que se les sirve, durante todo el día, con una gran variedad de platos. Los turistas son bienvenidos al Sari Perdana, residencia del primer ministro, que se encuentra abierta durante la celebración de esta fiesta.

Otra fiesta importante es el Año Nuevo Chino, en el que se produce un intercambio de regalos, se visitan templos y también se mantiene la casa abierta a parientes y amigos. Los niños esperan con gran ilusión la llegada de este día para recibir el "ang-pow", un regalo consistente en dinero o en pequeños brillantes rojos. La fiesta se ameniza con fuegos artificiales y bailes de leones, acompañados por enormes dragones, sin olvidar el retumbar de los gongs.

La comunidad india celebra el Deepavali o Festival de las Luces, decorando sus casas con velas y lámparas de aceite, de acuerdo a las creencia de que el dios de la salud solamente protege las casas bien iluminadas. Al igual que en el resto de las festividades, los hindúes mantienen sus casas abiertas a parientes y amigos.

La Navidad en Malasia se celebra de forma muy especial. Aparte del usual día de acción de gracias y de cantar villancicos, los malayos la festejan manteniendo su casa abierta todos los conocidos. Una semana antes, los habitantes recorren las calles en busca de piezas y artículos para la decoración de la vivienda. Mantener la casa abiertas, a la familia y a los amigos, es común a todas las fiestas, un buen testimonio que nos dice de la buena convivencia de las diferentes razas que comparten la alegría de las ocasiones especiales.

No hay que dejar de nombrar el Festival Chino de Pasteles de la Luna, que se celebra a mediados de otoño, el día de luna llena en el octavo mes. Según la tradición, la luna está habitada por una liebre o un conejo que prepara el dios de la inmortalidad, y por eso es costumbre preparar una merienda en la que se ofrecen pasteles a la luna, a Yue Bing.

El Día Anual de la Ciudad, que suele celebrarse en los primeros días de febrero, está marcado por la conmemoración del reconocimiento de Kuala Lumpur como la ciudad más importante del país. Las festividades se centran, en su mayoría, en el Taman Tasik Perdana y en Taman Titiwangsa, que son escena de competiciones de pesca y de numerosos deportes acuáticos. De igual forma tienen lugar actividades al aire libre, procesiones, regatas de barcos e innumerables carreras y marchas que se organizan para festejar este evento.

El Día Merdeka, el 31 de agosto, es la celebración anual de la independencia. En Kuala Lumpur se festeja en el Detaran Merdeka, situado frente el Club Royal Selangor, un lugar histórico por ser el sitio en el que declaró la independencia el primer ministro de la Federación Malaya. La gente salta a las calles para no perderse los coloridos desfiles y vivos espectáculos que se llevan a cabo en toda la ciudad.

La Fiesta de Malasia tiene lugar a lo largo de todo septiembre, transformando a Kuala Lumpur en una feria de luces. Durante dos semanas, los grandes hoteles y los centros comerciales se unen para potenciar la cultura, la gastronomía y las artes manuales de los diversos estados malayos. En la capital podrá disfrutar de todo ello.

Otras fiestas de gran interés son el Festival Hindú Dethaipusa y las relacionadas con las cosechas en Sabah y Sarawak.