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Los lituanos constituyen más del 80% de la población del país. Se habla lituano, lengua báltica emparentada con el letón.
La proporción de lituanos aumentó en los años siguientes a la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS) en 1991, debido a que muchos regresaron de otras partes de la URSS y del extranjero, mientras que miembros de las minorías
étnicas, especialmente eslavos, abandonaron el país en gran número. De acuerdo con las estimaciones oficiales de 1994, los
rusos suponían el 8,5% de la población y los polacos el 7% concentrados, principalmente, en el sudeste del país. Otras minorías
están formadas por ucranianos, judíos y bielorrusos.
Los Lituanos, en general, tienen un caracter amigable y alegre. Aunque reservados (los años de ocupación sovietica no fueron
fáciles), los lituanos ofrecen al visitante un trato sumamente cordial. La actividad cultural es prolífica y el pueblo mismo
se encargó, en silencio, de mantener sus tradiciones durante años. Espectáculos como la ópera, el teatro, y festivales musicales
son espectáculos de masas por el número de espectadores.
La religión, después de la caída del sistema soviético, ha vuelto a tener una gran importancia en la vida social y espiritual
Lituana. EL catolicismo es la religión principal. Aunque, en los últimos años, están proliferando otras iglesias cristianas.
Lituania es un país altamente urbanizado, con aproximadamente el 73% de la población viviendo en áreas urbanas. A diferencia
de otras repúblicas de la antigua Unión Soviética, no se vertebra alrededor de un único núcleo urbano. Aunque Vilnius, su
capital, es la ciudad más grande, el país cuenta con otras ciudades importantes como Kaunas y la ciudad portuaria de Klaipeda.
La esperanza de vida en 1998 era de 62,8 años para los hombres y de 75,2 años para las mujeres. La densidad de población es
de 56.9 hab/km .
Como en el resto de Europa la caída en la tasa de nacimientos durante las pasadas décadas ha provocado el envejecimiento de
la población.
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