La capital del Líbano, que se recompone de las heridas causadas por una larga guerra, sorprende al viajero por su riqueza
histórica y la amabilidad y hospitalidad de sus habitantes. La ciudad se encuentra en un saliente del centro de la costa oeste
del país.
Al Sur de Beirut encontramos numerosas iglesias, mezquitas y edificios antiguos en restauración. A parte del tiempo, la guerra
destruyó en gran medida estas reliquias del pasado. Un paseo tranquilo y agradable por el Corniche, le devolverá a la paz
y el sosiego. A lo largo encontrará puestos que venden frutas y todo tipo de artículos.
Las Playas de Beirut están bastante contaminadas, aunque podrá contentarse con observarlas.
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