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Italia cuenta con una población aproximada de 57 millones de habitantes. Con ligeras diferencias entre las gentes del norte
y el sur, los italianos son, en general, personas muy agradables, simpáticas y comunicativas.
Durante toda su historia han sido invadidos periódicamente por distintas culturas que han dejado su "poso" y quizá por ello
los italianos consiguen que los extranjeros no se sientan en tierra extraña, sino en un país amigo. La grandeza del Imperio
Romano les ha marcado con un cierto orgullo ya que no en vano dominaron la mayor parte de Europa y consiguieron, en la mayoría
de los casos, que los habitantes de las zonas ocupadas se sintieran ciudadanos romanos y no pueblos invadidos, todo un logro.
Además, la ubicación de los Estados Pontificios en sus territorios, les confiere un profundo sentimiento religioso que hay
que respetar. No se puede entrar a los edificios eclesiásticos más importantes en pantalón corto ni en camisetas sin mangas.
Se debe procurar no hablar muy alto en su interior e ir en silencio si se está celebrando alguna ceremonia, lo contrario puede
ser considerado como una falta de respeto y de educación.
Cuanto más al norte se va, más fuerte es la influencia del resto de Europa. Austria y Suiza están muy cerca y se percibe esta
cercanía tanto en las comidas como en los dialectos y en el carácter. También los gélidos inviernos alpinos influyen. Aunque
siguen siendo agradables, los italianos del norte hablan un poco más bajo, ríen un poco menos y trabajan bastante más. De
hecho, la mayor parte de las industrias importantes se encuentran en esta zona. A medida que vaya descendiendo, la temperatura
irá subiendo grados y con él todo lo demás. Las gentes volverán a hablar a gritos, las carcajadas sonarán con fuerza y las
fiestas serán más ruidosas. Pero conviene no olvidar que Italia está bien preparada para acoger a los turistas y que estas
diferencias que se destacan son muy leves.En todo el país se acoge bien a los visitantes y éstos se encuentran con una gran
facilidad para poder charlar con ellos y conocer el carácter italiano que, en realidad, responde perfectamente al prototipo
mediterráneo.
Los italianos, en general y salvando las distancias, son tachados de "machistas". A la mujer extranjera le dirá preciosos
piropos con el fin de conquistarla y llevarla a cenar y a bailar, pero, en cambio, a su hermana o a su novia le prohibirá
salir con gente desconocida y ponerse una falda demasiado corta. Aunque en los últimos tiempos esta mentalidad va cambiando
poco a poco en las grandes ciudades, en las poblaciones del interior se mantiene con bastante fuerza. Como ventajas, ambos
sexos suelen tener rasgos delicados, con profundos ojos oscuros, pelo moreno y sobre todo, muy dulces.
Como en la mayoría de los países mediterráneos, también existe un gran respeto por la familia y dentro de ésta por los ancianos.
Las "mamas" italianas son conocidas en todo el mundo por mantener la unión y el cariño entre los componentes de la familia,
aunque normalmente, es el padre quien lleva la voz cantante. Los niños son educados con respeto y cariño, en general, siendo
extremadamente vivaces. Los italianos suelen reunirse a menudo con tíos, primos, y demás parentela para festejar cualquier
acontecimiento. Si se está cerca, seguro que le invitarán a participar de la fiesta y a beber un buen vaso de vino casero.
Sin dudarlo lo mejor es aceptar y unirse a ellos, seguro que pasará un momento agradable.
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