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Los duendes de la isla verde
Irlanda es un país pequeño y encantador con medievales castillos, emblemáticos monasterios y milenarias abadías, todos ellos
hablan de los nobles vestigios de la antigua Irlanda. Los misteriosos lagos de este país con sus cristalinas aguas arropadas
por el verdor de sus montes, valles y el gris del cielo ofrecen un paisaje sin igual. El carácter abierto y generoso de sus
habitantes es otro de sus atractivos, además, los isleños conservan un aspecto elegante y alegre que hacen al viajero sentirse
como en su propia casa.
Aquí se saborea todo de una forma especial: disfrutando de los paisajes tanto en primavera como en cualquier época del año,
realizando un crucero por el río Shannon, descubriendo así los encantadores pueblecitos y ciudades, paseando relajadamente
por las playas arenosas con recónditas calas o participando en una de las cenas medievales en las que uno puede convertirse
en una noble dama o un barón durante unas horas.
Irlanda es especial, una obra de arte de la naturaleza, algo digno de vivirse y, como no, de recordarse.
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