|
La dimensión de la sonrisa
Nacida de una poderosa fuerza, que se percibe en la imperiosa actividad volcánica del pasado, Isla Mauricio constituye la
más lograda tentativa de la naturaleza por crear un paraíso. Y es que Mauricio es un precioso edén formado por bellas playas
de arena fina, por un arrecife que rodea a la isla, protegiendo la "joya del Océano Indico". formada por tímidas montañas,
verdes valles, pequeñas islas, suaves cascadas y densos bosques tropicales.
Sin embargo, cuando uno se detiene en las fotografías de los numerosos folletos que anuncian y promocionan a Isla Mauricio,
resalta una característica que las define a todas ellas: la sonrisa de quienes posan. Es el mejor rasgo que define a los mauricianos,
gente venida de todos los puntos cardinales del planeta, esa sonrisa perenne en sus rostros, fruto de un rico mestizaje.
Son estos elementos, el nacimiento por la más bella fuerza creativa de la naturaleza, la sonrisa de sus habitantes y las sutilezas
imperceptibles que se convierten en leyenda, lo que hacen de Isla Mauricio el ensayo de paraíso más logrado. Es por eso que
en el país las cosas, los hechos y la misma fuerza vital que rige al mundo, llevan otra dirección. Aquí el pasado, el presente
y el futuro se conjugan, de tal manera, creando dimensiones nunca imaginadas. Quizás el mejor ejemplo de esta afirmación no
sea el aroma del tamarindo y de la canela que inundan el ambiente, embriagando la razón y los sentidos, sino que como el mítico
pájaro dodó, sospechando que no sobreviviría a la depredación colonial, pareciera que optó por su extinción, para convertirse
en mito y en leyenda.
Sus habitantes, sabedores y poseedores de un pasado esplendoroso de ricos encuentros, despliegan su mejor sonrisa, la más
bella puerta de acceso al paraíso terrenal, a la Sonrisa del Indico.
|