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Historia
Los orígenes de Indonesia se remontan a los años anteriores al nacimiento de Cristo, aunque de lo primero que se tiene constancia
es de que, durante el primer milenio de nuestra era, el país quedó sometido a la influencia de las culturas hindú y budista,
ambas procedentes de India.
Los Reinos Hinduistas
El primer y mayor imperio budista de los Srivijaya -con centro en Sumatra-, que se transformó en un centro floreciente de
la cultura budista, controló la península malaya aproximadamente desde el año 700 hasta el 1200 d.C. Una espléndida reliquia
de este imperio es el templo del siglo IX en Borobudur, en Java Central, tal vez el mayor templo budista del mundo. Sin embargo,
el imperio de Srivijaya desapareció tras la muerte del rey Airlangga.
Tras la decadencia de este imperio nace en Java Oriental el reino de Singhasari. El rey Kertanagara, espoleado por su obsesión
expansionista, se anexiona regiones de Java Occidental y de Sumatra y ataca Bali. Tras su muerte, este reino se desmoronaría
y surgiría entonces el imperio de Majapahit, el último y mayor de los reinos hinduístas, fundado en el siglo XIII. El territorio
de la actual Indonesia alcanzaría su cima bajo el mandato del primer ministro Gajah Madah, que ampliaría los dominios de Majapahit.
La Presencia del Islam y el Período de la Colonia
Hacia el año 1516 se inicia la expansión del Islam por todo el archipiélago, desde Sumatra Septentrional, donde los comerciantes
musulmanes habían introducido la religión a finales del siglo XIII, acarreando el fin del imperio Majapahit. Los Majapahit
se retirarían a Bali en el siglo XV para fundar una cultura floreciente y que todavía sobrevive bajo la forma de cultura bali
- hinduista.
La llegada de los europeos en el siglo XVI inaugura el período del colonialismo en esta región. Los primeros europeos en llegar
a Java fueron los portugueses que, tras apoderarse de Malaca en la costa sureste de la península malaya en 1511, establecieron
una serie de puestos avanzados distribuidos entre Malaca y las Molucas, donde encontraron especias que, por aquel entonces,
desempeñaban una función importante en la preservación de los alimentos.
Pero su huella fue ligera y efímera ya que hacia el año 1600 fueron expulsados por los holandeses, a excepción de Timor Oriental,
que continuó siendo territorio portugués hasta que fue anexionado a Indonesia. En 1619 los holandeses establecieron su cuartel
general en Jakarta y desde aquí fueron extendiendo gradualmente su dominio sobre toda la isla de Java, para hacerlo posteriormente
sobre las demás islas. Así, en el siglo XVIII dominaban la mayor parte de Indonesia. Su supremacía marítima y el control que
ejercían sobre las rutas comerciales y algunos puertos importantes fueron muy importantes.
Las guerras napoleónicas 1811-1816 auparon al imperio británico en respuesta a la ocupación francesa de Holanda, los ingleses
ocuparían Java durante cinco años bajo el mandato de Sir Stamford Raffles, quien no sólo reformó la administración de las
colonias sino que promovió la antigua cultura javanesa.
Tras el derrocamiento de Napoleón, los holandeses declararon su independencia y recuperaron sus colonias indonesias mediante
un acuerdo por el cual los ingleses evacuarían sus posiciones de Indonesia, mientras los holandeses harían lo propio en la
India y en la península malaya. Sin embargo y a pesar de que los europeos habían zanjado sus diferencias, los indonesios pensaban
de otra manera y así, durante cinco años -a partir de 1825-, los holandeses tuvieron que frenar una revuelta dirigida por
el príncipe javanés Diponegoro. Hasta principios del siglo XX no lograrían los holandeses controlar todo el archipiélago.
Desde la Independencia hasta nuestros días
De 1830 a 1848, el Gobierno holandés aplicó una política colonialista más liberal. A principios del siglo XX comienzan a desarrollarse
y planificarse las comunicaciones en Indonesia, haciendo su aparición carreteras, vías férreas, instalaciones telegráficas,
líneas marítimas y empresas industriales.
Aunque los holandeses gobernaban con menos rigor, la insatisfacción era manifiesta. Esta situación provocó, a pesar de los
intentos holandeses por reprimirlo, la fundación del Partido Comunista de Indonesia 1928 y el desarrollo de un fuerte movimiento
nacionalista cuyo líder principal era Sukarno.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses expulsaron a los holandeses, ocuparon el país y apoyaron el movimiento nacional
independentista indonesio, reconociendo el Gobierno de Sukarno. Cuando los nipones fueron derrotados, los holandeses regresaron
a Indonesia para tratar de recuperar sus antiguos territorios. Durante cuatro años, entre 1945 y 1949, holandeses e indonesios
libraron una guerra de la que salieron victoriosos estos últimos. Debilitada por esta larga lucha, Indonesia se sometió a
las direcciones de Sukarno, quien convirtió la nueva república federal en un estado unitario, rompió las relaciones con los
holandeses y acabó con la democracia parlamentaria, a la que reemplazó por la "democracia dirigida", en la que él mismo figuraba
como presidente y primer ministro. Sukarno se apropió de las posesiones holandesas, decretó la expulsión de sus ciudadanos,
obligándolos a que hicieran entrega de Irian Occidental. En el año de 1962 se enfrentaría militarmente a Malasia, retirando
la presencia de Indonesia en las Naciones Unidas. Todas estas medidas condujeron al gradual deterioro de la economía de Indonesia.
En 1965, un oficial de la guardia pretoriana de Sukarno intentó un golpe de estado, donde morirían varios generales. El ejército
reprimió el alzamiento siguiendo las órdenes del general Suharto. Las razones de la rebelión no se han podido nunca esclarecer,
aunque el golpe ha sido atribuido a los comunistas en un supuesto intento por tomar el poder. Acto seguido decenas de miles
de comunistas fueron apresados o asesinados.Poco tiempo después, Suharto derrocaría a Sukarto, siendo elegido presidente por
la Asamblea Consultiva del Pueblo 1968, en la que se decide convocar elecciones cada cinco años.
El régimen de Suharto estabilizó la economía y recuperó la confianza internacional en Indonesia. Se restablecieron las relaciones
amistosas con países occidentales y se atrajeron las inversiones de capital extranjero. En 1988, Suharto fue reelegido por
cuarta vez presidente del Estado.
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