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Los húngaros son un pueblo realmente encantador. Les gusta recibir turistas, les gusta conocerlos y tratarlos con cariño.
Cuando se llega a Hungría pronto se da uno cuenta que no habrá ningún problema para conocer gente, ya que este pueblo se abre
fácilmente, otorgando todo tipo de facilidades a la hora de ayudar a un extranjero, tanto si hablan el idioma como si no.
Las relaciones entre los propios húngaros también son cordiales. Los húngaros son muy afectuosos. La familia es el núcleo
esencial, los ancianos son venerados y los niños son tratados con especial consideración y mucho afecto.
Los húngaros miran directamente a los ojos y, sobre todo, sonríen. Son muy originales y muy profundos. Sus convicciones están
firmemente arraigadas en su interior lo que no impide el diálogo con los extranjeros para conocer sus costumbres, aunque sean
muy distintas. Es muy probable que le animen a que les cuente las costumbres de su país, ya que son gente curiosa y con ánimos
de aprender cosas nuevas. Además, los habitantes de Hungría son muy vitales. Les encanta la vida y la disfrutan con plenitud,
no se conforman con pasar por ella o contemplarla, sino que la sienten intensamente disfrutando de cada instante. Y es que
Hungría es un país alegre y les encanta divertirse después de haber trabajado duramente durante la jornada. Si quiere compartir
con ellos esta alegría no tiene más que sumarse a una de las variadas fiestas populares que se celebran en el país. La música,
el baile, las canciones, el vino y la buena comida estarán presentes, pero lo mejor será, sin duda, su compañía.
Su población es de unos diez millones de habitantes, de los cuales dos viven en la capital, Budapest. El resto de las ciudades
la siguen a mucha distancia; la segunda en densidad es Debrecen con 250.000, luego van Miskolc, Szeged, Pécs y Gyy#337;r.
Entre las minorías étnicas se encuentran los gitanos, 500.000, germanos, 200.000,
eslovacos 110.000 y croatas,80.000.En los países limítrofes viven unos tres millones de húngaros.
Los nombres húngaros
Los húngaros primero ponen sus apellidos y después sus nombres. En la mayoría de los casos sólo utilizan un apellido siempre
heredado exclusivamente del padre. El título o el apelativo Sr., también se pone al final. Muchas mujeres adoptan al casarse
el nombre completo de sus maridos.
Beso a la húngara
Al encontrarse los húngaros se besan primero por el lado izquierdo y después por el derecho de la cara. La confusión de esta
regla puede provocar situaciones graciosas.
Saludo a la húngara: Los húngaros son sumamente cordiales y efusivos en el saludo, incluso cuando se trata del carnicero o
el peluquero. La palabra más usual para saludarse es Csókolom, que equivale a ?le beso la mano?
Cortesía a la húngara: Al entrar en un bar, cafetería o restaurante en Hungría los señores pasan primero, mientras que al
salir del mismo local ceden el paso a las señoras. La tradición procede de la época medieval, cuando los caballeros protegían
de esta manera a las damas de posibles agresiones al entrar en un local donde no se sabía si había alguna pelea entre hombres
o no. Igualmente, a la salida ofrecían a las damas la vía más rápida de escapada y protección por detrás de posibles ataques.
Anillos a la húngara: En Hungría, tradicionalmente, se lleva en la mano derecha el anillo de enlace.
Pasión por los perros: A los húngaros les encantan los animales domésticos, especialmente los perros, de los que tienen interesantes
razas autóctonas, como el melenudo puli, el lustroso vizsla o el grandón komondor blanco. Suele ser habitual detenerse en
plena calle a acariciarlos y preguntar sobre sus características.
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