Visegrád es una de las perlas de los meandros del Danubio. Esta pequeña ciudad medieval se encuentra a unos veinte kilómetros
de Szentendre. Gracias a la abundancia de agua, los frondosos bosques y los recursos del lugar, la región ya era conocida
en el Neolítico. Los romanos los explotaron con fines estratégicos, y los primeros reyes húngaros construyeron una fortaleza,
una iglesia y un monasterio, cuyas huellas aún se conservan. Más tarde, el rey Roberto Carlos I de Anjou construyó una gran
fortaleza que fue sucesivamente ampliada en estilo renacentista por el rey Matías Corvino y supuso la época dorada del castillo,
y aunque resultó destruida por los otomanos, hay muchos restos que permiten apreciar la grandeza de la construcción. Además
vale la pena contemplar los restos de la Torre de Salomón en el río y la Ciudadela que antiguamente guardaba las joyas de
la corona.
La catedral de Va'c es el centro de la vida católica del País. Una buena ocasión para conocer la ciudad y la cultura e idiosincrasia
de su gente es durante las fiestas populares, en la época estival. Todos los veranos, en los alrededores del Castillo Real
se celebran combates y torneos medievales.
Para reponer fuerzas de las excursiones, nada como acudir a alguno de los restaurantes tradicionales, por ejemplo el Silvánus,
situado en la cima de la colina y con espectaculares vistas, y saborear un menú típico de la región: sopa de frambuesas, ensalada
de cangrejos y caza.
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Fortaleza
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Fortaleza de piedra construida por mandato del rey Béla IV para defender a la población del ataque mongol del siglo XIII.
Esta fortaleza era tan segura que los monarcas de la casa de los Anjou hicieron construir en su interior un palacio en el
que refugiarse ante nuevos ataques. Uno de los momentos álgidos de este castillo tuvo lugar durante el siglo XV, cuando el
rey Matías Corvino realizó ampliaciones de estilo renacentista. Las tres unidades más importantes del palacio son el Palacio
de Matías, la Capilla y el Palacio de Beatriz, que fue la mujer del rey Matías. El patio de ceremonias con la Fuente de Hércules
de mármol rojo constituyen otro valioso conjunto monumental. En el mes de julio se celebran unas justas en la fortaleza que
consiguen que el espectador tenga la sensación de haber retrocedido en el tiempo hasta la Edad Media. Los participantes, tanto
personas como caballos, visten trajes de época consiguiendo un efecto muy real.
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La Torre Salomón
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