Situada sobre una colina de Bakony y dominando las tierras de Kisalföld, la gran abadía de Pannonhalma ofrece un aspecto
espectacular. Fue fundada hace más de mil años, en los primeros tiempos del cristianismo en Hungría, por el príncipe Geza
que trajo monjes benedictinos para llevar a cabo su plan de convertir el país a la religión de Occidente. En el siglo XIII
los monjes resistieron el empuje de los mongoles, pero no pudieron hacer nada frente a los turcos, en el XVII, que lo transformaron
en mezquita aprovechando su orientación Este. En el patio central se encuentra la estatua del abad Asztrik, encargado de entregar
al rey Esteban la célebre corona con la cruz inclinada que le regaló el Papa y que hoy forma parte del escudo de Hungría.
La entrada a la iglesia se hace por la Porta Spaciosa con unas fenomenales columnas de mármol rojo. Sin embargo, lo más destacado
de la abadía es la biblioteca, con una sabia iluminación a base de espejos que reflejan y reparten la luz solar. Contiene
300.000 volúmenes, algunos de ellos históricos, como el manuscrito de fundación de la abadía de Tihany, el más antiguo de
Hungría y donde aparecen por primera vez palabras en húngaro. La abadía forma parte de las listas del Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO.
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