A catorce kilómetros de Soprón está Nagycenk, donde se encuentra la casa solariega de los Széchenyi, transformada en hotel
de lujo. Hay que visitar el paseo de tilos de 1754 y los antiguos establos, donde pueden admirarse famosos sementales húngaros.
También hay un museo dedicado a la memoria del conde István Széchenyi, a quien se debe en buena medida la modernización del
país en el siglo XIX y que dejó entre otros recuerdos el Puente de las Cadenas de Budapest.
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