A pocos kilómetros de Veszprém se encuentra Herend, ciudad que ha dado nombre a la célebre porcelana. Su creador fue Mór
Fischer, fabricante de Tata quien desarrolló la técnica y el estilo de Meissen, donde se había descubierto el secreto de la
porcelana blanca. En 1851, cuando las porcelanas chinas y japonesas causaban furor, los primeros productos de Herend, con
sus característicos dibujos de flores y mariposas, se ofrecieron como una alternativa. Sus piezas se presentaron en la Exposición
Universal de Londres y deslumbraron. En los años siguientes, la fábrica pasó por momentos de gloria y de quiebra. De hecho
su renacer definitivo no se produjo hasta 1992 en que los trabajadores adquirieron la propiedad.
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