Komarno, a la orilla del Danubio, es uno de los pasos más frecuentes entre Eslovaquia y Hungría. Hay trenes económicos
que parten de esta ciudad, y también se puede cruzar la frontera a pie, a través del gran puente erigido en 1892 entre Komarno
y Komarom, en el país magiar. Los Ausburgo construyeron aquí impresionantes fortificaciones que impidieron que la ciudad fuera nunca
conquistada por los turcos. Merecen la pena verse las torres de la Iglesia de San Andrés y el Museo del Danubio. Aunque inaccesible por ser un puesto militar, la gran fortaleza cerca de la unión del Danubio y el Váh se exhibe imponente ante el turista.
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