Bled es un elegante centro turístico a 500 metros de altitud asentado sobre un idílico lago de dos kilómetros de longitud
que se puede recorrer a pie en menos de dos horas. Abundan las carpas y truchas en unas aguas cristalinas sorprendentemente
cálidas, muy propicias para el baño. El clima también es bueno, suave y sin brumas durante el verano. A pesar de haber sido
un lugar de moda por muchos años no está ni mucho menos viciado por el turismo.
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