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El legado de un imperio
Camboya, desde hace ya algunos años, ha dejado de ser el país de ensueño en el que la tragedia y el horror eran el tónico
diario.
Desde 1998 las fronteras de esta paisito asiático, están abiertas al exterior y, poco a poco, se intenta olvidar la dura época
de la guerrilla, los Khmeres Rojos que atemorizaron a la población con sus grandes matanzas. A partir de la muerte de su principal
líder, Pol Pot, Camboya se ha abierto al mundo para mostrar toda su hermosura y algunos de los restos arqueológicos más impresionantes
de la tierra.
La antigua Kampuchea fue el país de una de las civilizaciones más desarrolladas y poderosas de la tierra en la antigüedad,
el Imperio Khemer que dejó restos tan espectaculares como Angkor War, para muchos, el complejo edificado por el hombre más
hermoso del mundo. Arthur C.Clarke así lo afirma en su novela "3001" vaticinando que será difícil superar esta construcción,
aún cuando pasen otros mil años de historia.
El espectáculo arquitectónico y artístico que ofrece la mítica "ciudad perdida" es conmovedor. Algunas imágenes aún evocan
la vida de sus antepasados que se mezcla con el color de su paisaje de lagos, ríos, junglas y fauna tropical con su naturaleza
húmeda y verde que adorna, también, algún monje envuelto en su túnica de color azafrán.
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