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El origen de la magia
Cuenta la leyenda que Benin fue la cuna del vudú y que de este país fue llevado a América Latina por los esclavos. La leyenda
debe ser real porque la magia se percibe a lo largo y ancho de todo el territorio nacional: maravillosas playas de aguas transparentes
y arenas blancas con cocoteros, exuberante sabana en la que habitan los más bellos animales como leones, elefantes, búfalos,
guepardos, cocodrilos, antílopes, entre otros muchos ejemplares de la fauna africana, lagunas costeras por las que navegar
contemplando frondosos paisajes y una gran variedad de aves que hacen las delicias de los amantes de la ornitología, además
de hermosas zonas montañosas en las que habitan los valientes guerreros Somba.
A estos atractivos naturales hay que sumar la riqueza tradicional de sus etnias, los Yoruba con sus ritos ancestrales, los
Aizos, Pedah y Mina, tres pueblos pescadores que habitan en originales casas construidas a tres metros de las aguas de las
lagunas, los Fon y los Adja quienes durante el reinado de Ghezo fundaron un gran ejército en el que estaban incluidas más
de 3.000 valientes amazonas; los Taneka con sus construcciones de techos cónicos adornados con jarras, y los Bariba, Basseda,
Itcha, Boko-Tienga, Dendi, Gurma, Tyokossi, Gangamba, Niendi y otros muchos más. Un verdadero mosaico de culturas que conviven
en paz en un maravilloso territorio. Benin, efectivamente, debe estar bajo el influjo de la magia.
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