Se dice que posee uno de los Beaterios (Beguinages) más hermosos de Flandes. Es un lugar sacro, relajante, sus fachadas
barrocas transportan al viajero a tiempos remotos. Lo más seductor de esta ciudad de leyenda es la Plaza Mayor. Otros de sus patrimonios más queridos son el Ayuntamiento, que data del siglo XVIII; la Colegiata de San Suplicio y, sobre todo, sus calles bordeadas de ruinas que le llevarán hasta las antiguas murallas.
|