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Los orígenes de la elegancia
Majestuosas montañas coronadas por nieve que se reflejan en las aguas transparentes de silenciosos lagos, valles fértiles
de abundantes flores de vivos colores, un famoso Danubio atravesando el país, siguiendo el compás de su propio vals, castillos
con espléndidas torres y puentes levadizos, hermosas iglesias, casas con tejado de oro y palacios en los que se vivieron intensas
historias de amor y odio, son los elementos que distinguen a Austria.
Y no sólo es en los paisajes y monumentos donde se percibe la elegancia. Los austriacos también hacen gala de ella. Este pueblo,
amante de las artes y la cultura, es educado, acogedor y sobre todo, armónico, sabiendo combinar lo antiguo y lo moderno,
lo tradicional y lo innovador, creando un espíritu nuevo con bases ancestrales.
No es de extrañar que la belleza y la paz que se respira en Austria hayan inspirado las composiciones de música clásica más
hermosas. Mozart, Haydn, Strauss, Schubert y Beethoven, entre otros, plasmaron en partituras el sonido que escuchaban en su
interior mientras paseaban por los encantadores rincones de las ciudades austriacas. Es por eso que la música es parte fundamental
de Austria y en cualquier ciudad o pequeño pueblo se pueden escuchar los compases de melodías populares interpretados por
las más variadas orquestas, especialmente durante las fiestas en las que se baila, se canta y además, se bebe el estupendo
vino austriaco.
Tanto si se busca cultura, como hermosos paisajes, animadas fiestas o lugares románticos Austria es capaz de colmar todos
los deseos. La cuestión es sólo saber disfrutarlos.
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