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Austria

 
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Historia

La situación geográfica, en el centro de Europa, ha influido notablemente en la historia de Austria. Ya en la Prehistoria, entre los años 80.000 y 10.000 a.C. se establecen los primeros pobladores de esta zona que durante el neolítico se convertirán en un pueblo sedentario dedicado a la agricultura y la cría de ganado. Siglos después, entre el VIII y IV a.C. ilirios y celtas inician un importante comercio con el resto de Europa, asentándose en el Valle del Danubio.

La Presencia Romana

Hacia el año 100 a.C. los romanos llegan hasta Austria fundando durante su gobierno ciudades tan importantes como Vindobona, la actual Viena, Luvavum, Salzburgo, Valdidena e Innsbruck. Introducen su cultura, su sistema político y su religión. En el siglo II d.C. se establecen en la zona los primeros cristianos que irían aumentando poco a poco su población e importancia.

Del 400 al 700 d.C. las sucesivas invasiones nórdicas, plasmadas en el famoso poema épico "La Saga de los Nibelungos", acaba con la supremacía del Imperio Romano desapareciendo casi en su totalidad la cultura latina. Durante estos años Austria se convierte en un lugar de paso asolado por las guerras sin apenas población estable. Sin embargo, a partir del siglo VI la situación varía ya que los bávaros se imponen en las batallas a eslavos y ávaros, instalándose en las zonas rurales (su principal fuente de vida fue la agricultura). Asimismo, la Iglesia se afianza paulatinamente, creando obispados en Passau, Regensburg y Salzburgo, desde donde extendería su influencia al resto de la región.

Entre el 791 y el 799, Carlo Magno conquista el territorio austriaco denominándolo la "Marca Carolingia del Este". Es coronado como Emperador de Occidente en el año 800 por el Papa León III. A su muerte, en 1814, el Imperio se divide en tres. En estos años Austria sufre ataques incesantes por parte de los magiares que acaban estableciéndose a lo largo del Danubio. En el 962 el Papa Juan XII nombra a Otón el gran emperador del Sacro Imperio Romano quién cederá la parte oriental de Austria a Leopoldo de Babengerg, noble de Bavaria.

Reinado de la Casa de Babenberg, (926-1246)

Los Babenberg van extendiendo lentamente su territorio que en el 996 es conocido como Osterreich. Leopoldo II realiza una magnífica labor por la que más tarde será declarado santo patrón de Austria. A partir de 1200 la colonización de terrenos está prácticamente finalizada, levantándose numerosos monasterios y conventos que pasarían a ser importantes centros de cultura y arte.

En el año 1156 la familia consigue que Austria sea nombrada ducado, del que Viena será la capital, estableciendo la corte en los alrededores de la Platz am Hof. En esta zona se concentra toda la cultura, artes y comercio siendo la primera época de esplendor para la ciudad. Estalla la Guerra de las Investiduras en las que los Babenberg apoyan al Emperador, que tras conseguir la victoria, les premia con parte de Baviera. En 1192 Leopoldo V obtiene el Ducado de Estiria y fortifica varias ciudades, entre ellas, Viena, gracias al rescate obtenido por la liberación de Ricardo Corazón de León, al que el duque austriaco había encarcelado previamente.

El último duque de los Babenberg, Felipe II, muere en 1246 en una batalla sin dejar sucesión y entonces comienza la lucha por el poder. Por un lado, los nobles austriacos, se alían con el rey de Bohemia Pizemysl Ottokar II, casado con una hermana de Felipe II, que consigue recuperar Estiria y se anexiona Carintia. El rey bohemio, muy querido por los vieneses, inició la construcción de Hofburg y mejoró notablemente la Stephansdom. Por otro lado, el recién nombrado rey del Sacro Imperio Romano, Rodolfo de Habsburgo, cuenta con la beligerancia de los vieneses. La guerra no se hace esperar y el Rey de Bohemia muere en la batalla de Dürnkrut. El territorio de los Babenberg es ocupado por el Habsburgo en 1278 quién cede los ducados de Austria y Estiria a sus dos hijos.

Reinado de la Casa de los Habsburgo (1273-1916)

Los Habsburgo no son queridos en Austria, razón por la que los primeros gobernantes tuvieron que hacer frente a numerosas revueltas entre los ciudadanos que preferían una vida tranquila, a los reyes que tenían aires de grandeza. En 1365 Rodolfo IV, el Fundador, crea la Universidad de Viena ganándose el aprecio de los habitantes de la ciudad. Durante su mandato se adquiere el Tirol y parte de la Marca de Carniola. En los años siguientes se suceden una serie de bodas de interés por la que los Habsburgo van asegurándose el trono. Maximiliano I se casa con María de Borgoña consiguiendo como dote la Borgoña y los Países Bajos, mientras su hijo Felipe I celebra esponsales con Juana de Castilla y Aragón y el hijo de éste, Carlos, será conocido históricamente como Carlos I de Alemania y V de España.

En 1521 Carlos V divide el imperio con su hermano Fernando quién se convertirá en el Archiduque de Austria con residencia en el Palacio de Hofburg en Viena. Cuatro años más tarde heredaría Hungría y Bohemia.

Entre 1529 y 1683 los turcos, que llevan varios años queriendo ampliar su territorio, están a punto de entrar en Viena, sin embargo, la brillante actuación del general Eduardo de Saboya consigue repeler el ataque. Una de las pocas cosas que los otomanos dejan en Viena es un saco de café que sería el origen de los hermosos cafés tan típicos de esta ciudad. Una vez vencidos los otomanos se inicia el período barroco durante el que se construyen numerosos edificios. En general la cultura y el arte sufren un fuerte desarrollo y como característica fundamental destaca la profunda religiosidad que se refleja en todas las obras. En este período tienen lugar dos acontecimientos importantes: la Guerra de los Treinta Años de 1618 a 1648 y una epidemia de peste en Viena que causó más de 100.000 muertos en 1679.

En 1740 muere Carlos VI sin descendencia masculina por lo que ocupa el trono su hija María Teresa iniciándose una larga enemistad entre Prusia y Austria. Durante este reinado la música llena el Palacio de Schönbrunn, Mozart es el preferido pero también tienen gran importancia Haydn y Gluck. La reina realiza profundas modificaciones en la monarquía modernizándola tanto a nivel político como económico y cultural. El hijo de María Teresa, José II, sigue la misma línea de su madre aboliendo la esclavitud, proclamando la tolerancia religiosa y acometiendo una profunda reforma de la Iglesia, secularizando los monasterios y los bienes eclesiásticos.

En 1806 Napoleón obliga a Francisco II a abdicar del título de emperador del Sacro Imperio Romano, siendo nombrado tan sólo como emperador de Austria con el nombre de Francisco I. Napoleón consigue lo que no pudieron lograr los turcos, tomar Viena en dos ocasiones, para acabar siendo derrotado en Aspern por el archiduque Carlos. En 1814 se reúne el Congreso de Viena que dictará las normas de gobierno del período posnapoleónico bajo la poderosa influencia de Clemente Wenceslao Lotario conocido como Metternich. Van entrando en Austria los avances tecnológicos procedentes de Gran Bretaña, las gentes de la ciudad trabajan en industrias naciendo la clase social obrera. En los años siguientes se suceden las revueltas liberales y nacionalistas que son reprimidas con fuerza por el ministro en jefe, Metternich.

En 1848 sube al poder Francisco José con tan solo 18 años de edad quien continúa con la misma línea de dureza contra los movimientos revolucionarios que terminan por desaparecer. Como contrapartida, el emperador convierte Viena en una ciudad elegante y hermosa en la que suenan los valses de Strauss, comienzan las investigaciones de Freud y el expresionismo y la Wiener Werksttate empujan con fuerza ya en 1900.

A partir de 1867 se establece la doble monarquía, Austria y Hungría cuentan cada una con un parlamento y con un solo jefe de estado, el rey. En 1882 Austria-Hungría se une en la Triple Alianza con Alemania e Italia. En 1898 la emperatriz Isabel, conocida mundialmente como Sisi, es asesinada por un anarquista. En 1907 Austria adopta el sufragio universal pero Hungría no lo consigue.

En 1914 el heredero al trono, el archiduque Francisco Fernando, es asesinado en Sarajevo. Este asesinato sirve como pretexto para el estallido de la Primera Guerra Mundial. Dos años después muere el emperador Francisco José que no verá el fin de la guerra y la conversión de Austria en república.

La República de Austria

Con el fin de la Guerra en 1918 los diputados de la Asamblea Nacional proclaman la República de Austria, iniciándose una dura recuperación económica y una sorprendente continuación del florecimiento cultural. El gobierno consigue estabilizar la situación en los años veinte, pero a partir de 1927, las disputas políticas entre partidos de ideología contraria, provocan serios enfrentamientos que acabarán en sangrientos motines callejeros, acentuados por el paro y la miseria. En 1933 el Canciller Dollfuss suspende el Parlamento creando un estado autoritario unipartidista. En 1934 otro golpe de Estado acaba con la vida del Canciller y a pesar de que el golpe es sofocado, supone el nombramiento del Canciller Kurt Schuschingg que, aunque está muy presionado por Hitler, intenta mantener la independencia de Austria a través de un plebiscito. Esto, en lugar de satisfacer al Fuher, provoca la invasión de Austria por las tropas alemanas el 12 de marzo de 1938 quedando anexionado el territorio al día siguiente y legitimada la situación a través de un plebiscito celebrado el 10 de abril de ese año.

Poco tiempo después se inicia la Segunda Guerra Mundial, los judíos austriacos sufren la persecución y el exterminio nazi y todos los hombres, aptos para combatir, son llamados a filas. Se crea la resistencia austriaca.

El fin de la Guerra y la recuperación de la soberanía

El 27 de abril de 1945 un gobierno provisional, dirigido por Karl Renner, declara la independencia del país. Austria se divide en cuatro zonas ocupadas por los aliados y en noviembre de ese mismo año se celebran las primeras elecciones libres en las que los partidos democráticos dominan los resultados.

Durante diez años Austria hace enormes esfuerzos por reconstruir la economía y, sobre todo, lucha para recuperar su soberanía. El 15 de mayo de 1955 se firma el Tratado de Estado Austriaco por el que las potencias aliadas devuelven la soberanía al país y éste, a cambio, ratifica su neutralidad permanente. Ese mismo año Austria entra a formar parte de las Naciones Unidas incorporándose activamente a la política internacional. Desde 1945 los gobiernos austriacos, SVO, partido popular y al SPO, partido socialdemócrata, han alternado en el poder. En las elecciones de 1986 salió elegido canciller el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim. Este canciller suscitó una enorme polémica, sobre todo, en la comunidad judía ya que había pertenecido a una unidad militar nazi acusada de crímenes durante la Segunda Guerra Mundial. Waldheim mantuvo a Austria aislada del resto de Europa. En 1990, tras salir elegido en las urnas el partido socialista, Austria pide la incorporación en la Comunidad Económica Europea. Esta petición gubernamental fue ratificada por el pueblo austriaco a través de referéndum en el año de 1994, entrando a formar parte de la Unión Europea como miembro integrante el uno de enero de 1995, con la firma del Jefe de Gobierno, Franz Vranitzcky.