A 56 kilómetros al sur de la capital se encuentra Rantau Abang, uno de los mejores sitios para observar cómo desovan las
tortugas. Antiguamente los habitantes cogían la mayor parte de los huevos para su consumo, sin embargo, en la actualidad las
autoridades los recogen para enviarlos a criaderos, con el fin de que las crías puedan nacer y alcanzar libremente el mar.
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